Por: José Manuel Quintero Strauss

Palabras pronunciadas durante la visita de la Directiva y Miembros de la Academia de Mérida a la Dra Nancy Freites de Sardi

Hace más de una década escribí un artículo para la prensa regional dedicado a Nancy, con motivo a su incorporación como Individuo de Número a la Academia de Mérida.

Esta mañana deseo recordar algunos párrafos de aquel artículo, aquí en su casa, entre amigos y su familia.

Nancy Beatriz Freitez Zavarce de Sardi nace en Caracas. Fueron sus padres Gabriel José y  doña Angélica. Pasa su infancia en Barquisimeto en donde realiza sus estudios de primaria y el bachillerato en el prestigioso Instituto “Inmaculada Concepción”, obteniendo el título de Médico Cirujano en la ULA en el año de 1969. Frisaba los 23 años. Sus estudios de Postgrado los realiza en la Universidad de Miami especialidad en Epidemiología y Salud Pública y el  Área del Cuidado de la Salud en la Universidad de la Florida (EEUU)

Su carrera profesional la inicia en el Hospital “Antonio Mª Pineda” en Barquisimeto y se incorpora  a la ULA y a Mérida en 1971, donde presta sus servicios como médico Internista en el HULA, hasta llegar a ser profesor Titular en la cátedra de Salud Pública de la Facultad de Medicina. Ha sido representante de su Facultad  ante la Comisión Universitaria Permanente de Asuntos Ambientales, coordinadora de la Comisión de Ambiente del Vicerrectorado Académico y Asesora de la Comisión de Agricultura, Ambiente y Ordenación Territorial del Consejo Legislativo Regional.

Ha publicado un sinnúmero de artículos en diarios y revistas –nacionales e internacionales- referidos a la Salud Pública, la contaminación y el Medio Ambiente, la ecología, la problemática de los desechos sólidos y otros referentes a su especialidad. Ha participado en más de un centenar de Eventos, Seminarios y Cursos relacionados a la Salud Pública y por su labor ha sido condecorada por instituciones públicas y privadas, quienes le  han reconocido su brillante labor en beneficio de la comunidad.

Dedicada a la lectura, la investigación y al cuido de su hogar, su charla fue siempre tan aguda, tan graciosa, tan difícil de seguir…Es una mujer dotada de una “chispa” deslumbrante que combina perfectamente con el ánimo y la afición por la caricatura de su esposo que, como lo dijera Rigoberto Henríquez Vera, talento con inteligencia se armonizan. Maneja la ironía, el retruécano con aplomo impecable. Quienes la conocen de cerca afirman que nunca desciende a las notas sombrías. Siempre  lo hace con una sonrisa en los labios y con un lenguaje festivo. Un gran entusiasmo por la vida y un enorme amor por todo lo que hace. Y lo ha demostrado con entereza y coraje ante las difíciles situaciones con que le ha tocado luchar. Una férrea sujeción a las normas religiosas.

Nancy es de aquellas mujeres que superan las adversidades y contratiempos y lo hace con voluntad recia y espíritu alegre. Sigue siendo testimonio de auténtico amor por el prójimo, ejemplo de altruismo, flor de filantropía, manantial de caridad. Es de las que enaltecen la dignidad de la mujer como ser activo creador y responsable, capaz de dar lo mejor de sí misma en la construcción de la Venezuela del mañana. Toda una dama con D mayúscula señaló Mario Spinetti Berti, al darle la bienvenida a la Academia.

En la oportunidad que apadrinó una de varias promociones de Médicos en la ULA, dejó verter un mensaje sublime “La palabra madrina es una hermosa expresión de nuestra lengua castellana que significa: protectora, poste, puntal. En el lenguaje de nuestras sabanas llaneras, madrina es también el ganado manso que sirve para guiar el al ganado bravío. Y eso quiero para Uds., mis queridos ahijados, quiero ser el oído presto a sus confidencias, la voz que los estimule, la mano que los apoye, el recuerdo que los cobije, como lo haría una madre empujada por el más noble instinto; el “ganado manso” que guíe a mi “bravo ganado” como nos canta nuestro Himno Nacional y de ser así, me sentiré realizada en el más sublime rol que pueda aspirar un profesor”

Hoy, un viernes de mayo en su acogedora residencia que lleva su nombre, en unión a su amoroso esposo, el galeno Galeno Sardi Schoonewolf, rodeada de los retratos de sus hijos Gabriel, Alejandro, Cirángiely y Claudio y por supuesto el recuerdo vivo de Doña Angélica, seguros estamos que Nancy logrará con creces superar las trances que se le presentan.

Quienes hoy le acompañamos en esta breve, pero significativa visita, le deseamos los mejores parabienes y le reconocemos su entereza, su integridad y su probidad. Un fuerte abrazo en nombre de todos los que hacemos vida en la Academia de Mérida.

Econ. José Manuel Quintero Strauss

Individuo de Número de la Academia de Mérida, Sillón No. 12


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