Por: Dr. Carlos Guillermo Cárdenas Dávila

El tercer centenario del nacimiento de fray Juan Ramos de Lora tiene su significado de notable connotación, pues se trata del fundador de la Casa de Educación creada el 29 de marzo de 1785 que sirvió de asiento al Seminario Tridentino de San Buenaventura, a la Universidad de Mérida y mas tarde a la Universidad de Los Andes. Su nacimiento tuvo lugar en Los Palacios y Villafranca el 23 de junio de 1722. Se dice que venía de una familia de agricultores con una condición económica que permitió que el hijo tuviese una educación superior adecuada, que lo prepararía para la inmensa obra que dejó para la posteridad en estas tierras.
La formación escolástica y teológica se dio en el convento de San Antonio de Padua, Sevilla España. La ordenación sacerdotal ocurrió el 24 de septiembre de 1746, a los 24 años de edad. El destino lo llevó a tierras mexicanas tres años después de ordenado sacerdote. En las tareas misioneras permaneció 16 años. Convivió con las tribus autóctonas de Sierra Gorda y Santiago de Jalpan. Luego viajó a la Baja California durante cinco años [1767-1772].
Por disposición papal, fue asignado para viajar a Mérida y Maracaibo de la Provincia de Venezuela. La loable labor desarrollada en México tal vez fue la seña para que fuese proclamado obispo en Sur América. Designado obispo por la Bula el 17 de febrero de 1778, y ratificado por el rey Carlos III el 31 de agosto de 1790, llegó a Maracaibo el 16 de marzo de 1784. El 26 de febrero de 1885 piso las tierras de ciudad serrana de Mérida. Un mes y tres días más tarde, el 29 de marzo de 1785, fundó la Escuela de Educación para niños pobres de la comarca, que dio origen al Seminario de Mérida y la Universidad de Los Andes.
Dada la premura del obispo Lora para la creación de la Escuela de Educación, gestionó como sede temporal el Convento de los Padres Franciscanos, que estaba sin ocupantes. Seguidamente, para constituir el instituto promulgó trece cláusulas. El instituto llegó a contar en sus aulas 42 estudiantes como se desprende de la misiva que el obispo dirigió al Rey de España. Para proceder a la construcción del edificio, el obispo en carta con fecha 21 de abril de 1787 solicitó al Rey la correspondiente autorización, que le fue concedida según Célula Real con fecha 20 de marzo de 1789. En esta cédula real también se autorizó el Seminario de San Buenaventura con todos los fueros y privilegios de los Seminarios Conciliares. El obispo además solicitó la correspondiente aquiescencia para dictar las materias de Derecho Canónigo y Real, Teología y otras que pudiesen promulgarse. Las peticiones planteadas por el señor obispo fueron concedidas, de manera que para mediados del año de 1790, el edificio estuvo concluido.
El Obispo Lora pidió además, que las clases de Teología, Derecho Canónico Real y de otras ciencias que en lo sucesivo se erigiesen, tuviesen el propio valor y derechos que las que al presente hubiesen fundadas y que valiese el tiempo empleado en los estudios de unas y otras en cualesquiera Universidades y Audiencias para la recepción de grados y méritos, de la misma suerte que en los demás Colegios erigidos o constituidos con aprobación regia. Todas sus peticiones fueron concedidas y para junio de 1790 el edificio ya estaba terminado.
Monseñor Lora, cuya memoria perdura en los anales de Mérida, muere el 9 de noviembre de 1790 en dicha localidad venezolana.
Al obispo Ramos de Lora le correspondió situaciones tan complejas que lo enfrentaron a la Diócesis de Bogotá por la disputa de la jurisdicción de Pamplona. Un litigio que se prolongó en el tiempo y significó un coste para la Diócesis de Mérida de una cantidad de dinero que extralimitaba los recursos de la diócesis. Es bueno recordar que la demarcación de Pamplona había sido con antelación estipulada.
La situación de abandono que encontró el obispo Ramos de Lora al llegar a Mérida, expresada en pésima preparación del clero, abandono del área rural con concentración del clero en el área urbana, agregado a la distancia que lo separaba del obispado de Caracas, no fue óbice para que el obispo asumiera medidas como la reforma de la constitución del clero existente y el establecimiento de un Seminario y un Colegio Tridentino, destinados a la formación de nuevos sacerdotes.
Nuestro insigne cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo escribió una hermosa biografía del fraile, tal vez la más completa y original. Fue a las fuentes primarias para indagar sobre la vida y obra del visionario misionero.
Las reformas que logró el obispo Ramos de Lora en la diócesis fueron de tal trascendencia para la ciudad, que ha sido considerado como el personaje más influyente en el largo trecho recorrido por la ciudad en sus cinco siglos de fundada. Antonio Ignacio Rodríguez Picón, el alcalde mayor de la ciudad escribió en su diario, el seminario de San Buenaventura es la obra bella del obispo Lora. Es la más rica presea de su episcopado y su más hermoso título a la admiración de la posteridad.
Mérida estuvo en deuda con el fray Juan Ramos de Lora. En el siglo XIX expresa el cardenal Porras Cardozo en su obra no se encontró mención especial ni documentos eclesiásticos ni civiles. Durante el siglo XX, a la calle o avenida 2 se le designó con el nombre de Obispo Lora. Luego un municipio lleva su nombre, municipio Obispo Ramos de Lora. Durante el rectorado del doctor Joaquín Mármol Luzardo, 1953-1958, se colocó la estatua del obispo en el patio del Rectorado. El 13 de diciembre de 1971 el Consejo Universitario de la Universidad de Los Andes creó la Condecoración Ramos de Lora. El 23 de junio de 1972 con motivo de los 250 años del nacimiento del obispo, por iniciativa del gobernador Germán Briceño Ferrigni se inauguró la estatua en la Avenida Andrés Bello. El 9 de noviembre de 1989 se inició la conmemoración de los 200 año del fallecimiento del obispo. Para aquella ocasión, se emitieron decretos de la Arquidiócesis de Mérida y de la Universidad de Los Andes. Ese año se realizó en la Academia Nacional de la Historia una sesión solemne especial para conmemorar la efeméride. El año conmemorativo se clausuró con la colocación del retrato original del obispo, pintado en México, en el Salón Rojo del Rectorado. Ante la exigencia del Museo de Bellas Artes de México, el retrato original fue devuelto y en remplazo se colocó la copia fiel del original pintada por Francisco de La Cruz. El diplomático y académico José Manuel Quintero Strauss se encargó del traslado del retrato original desde México hasta la sede transitoria, el Salón Rojo.  
Al cumplirse el tercer centenario de su nacimiento el próximo 23 de junio de 2022, Mérida la actual debería rendir el homenaje que corresponda a la figura señera del obispo Fray Juan Ramos de Lora, visionario que asentó las bases para la fundación de la Universidad de Los Andes, del Obispado de Mérida y del Seminario Arquidiocesano.

Mérida, junio de 2022

Dr. Carlos Guillermo Cárdenas Dávila. Miembro Correspondiente Estadal de la Academia de Mérida.

Total Page Visits: 628 - Today Page Visits: 4
A %d blogueros les gusta esto: