Por: Dr. Roberto Rondón Morales

PREÁMBULO

Las Universidades venezolanas tienen una crisis desde los 1980, que se volvió catastrófica con el maltrato de toda índole por parte del gobierno nacional actual, a lo que se le ha achacado todas las culpas, cosa no cierta totalmente.

Venezuela sufre una profunda crisis política, social y económica con ribetes humanitarios desde hace décadas, que el gobierno actual imputó al bloqueo económico y   las sanciones desde hace dos años, que   sólo   las agravaron. Deseo analizar tres épocas universitarias, sus crisis y sus soluciones

EPOCA MEDIEVAL – RENACENTISTA

Los conocimientos griegos, romanos, judíos y árabes se universalizaron.  La Iglesia, desde el siglo IV se tornó universal, rica, con poder político y militar, pero enfrentó movimientos cismáticos porque sus preceptos se soportaban en revelaciones y dogmas, basados sólo en la fe y en la amenaza de castigos.

En el siglo VII, se aliaron el Régimen Carolingio y el Papado para crear un Imperio Universal Cristiano. Los clérigos por ignorantes y viciosos eran incapaces   para soportar este proyecto.   La Iglesia entonces   enseñó     en catedrales y monasterios a monjes y laicos, que fueron hasta la creación de las universidades en el siglo XII, su sostén intelectual.  La imposición del latín aisló a mucha gente y la iglesia monopolizó el conocimiento, el arte y la cultura occidental hasta la aparición de la imprenta a mediados del siglo XV.

La creación de las Universidades en el siglo XII, entre otras razones, obedeció a la   necesidad de crear   una cosmovisión cristiana universal con la incorporación de conocimientos griegos, romanos, árabes y judíos para tratar de unir la fe con la razón, y explicar la existencia de un Dios único y trino, la creación y la cristología, los cuestionamientos heréticos, para lo cual no servía sólo la fe.

La universidad estructuró los conocimientos sobre una complejidad creciente.

1.- El conocimiento del mundo por el hombre mediante las artes liberales, trívium: gramática, lógica y retórica   y cuadrivium: aritmética, geometría, música y astronomía consideradas como un ciclo básico. 2.- El autoconocimiento del hombre por la medicina. 3.-  El conocimiento de las vinculaciones eclesiásticas y seculares del hombre con el derecho canónigo y civil. 4.- El conocimiento del concepto de Dios por los hombres mediante la Teología, acreditados por títulos sucesivos de Bachiller, Licenciado, Maestro y Doctor en Teología, Derecho Canónigo, Civil y Medicina.

La metodología docente era la lógica y la escolástica que resplandecieron con Alberto Magno, Tomás de Aquino y Duns Scotto.  En el siglo XIV, decayeron por el verbalismo de los llamados terministas, pero que   España rescató e incorporó en sus Universidades, cuyos modelos trajo a América.

LA CRISIS.- Clérigos cultos como Juan Escoto Erígena planteó hermanar a Dios con la ciencia de la naturaleza en una síntesis racional, pero fue acusado de panteísmo. Se intentó crear una teología racional dejando espacio en la visión cristiana a las aportaciones antiguas, pero la Universidad se opuso y continuó enseñanzas distintas a la evolución de la sociedad. Roger Bacon y su maestro Roberto Groseteste dieron importancia a la experimentación, propiciando la inducción, contraria a la deducción aristotélica, mediante la cual, “sin experiencia, nada se puede probar en forma satisfactoria”. De otro lado, Leonardo Fabonacci introdujo en Europa el sistema numérico árabe y el álgebra, pero en lugar de buscar su aplicación práctica, la Universidad continuó filosofando sobre las mismas, hasta que el movimiento de los astros recibió un tratamiento matemático, ángulo de la ciencia moderna, contrariando la fe. Los movimientos de la tierra se predijeron mediante leyes de la naturaleza y explicados por fenómenos naturales como la gravitación, sin participar leyes divinas. La sociedad y la ciencia progresaban y la Universidad miraba hacia lo antiguo y medieval, en un encerramiento y una autonomía autosuficiente.

Para tornar más complejo el escenario de la Universidad, apareció la Reforma Luterana que creó, junto con monarcas de nuevos estados nacionales al desintegrarse el Imperio Universal Cristiano, una Iglesia – Estado poderosa y Universidades propias. Estos monarcas ambiciosos abrieron sus puertas a los grandes pensadores estigmatizados y perseguidos por la Iglesia Cristiana, entre ellos Kepler, Copérnico, Galileo, Descartes, Libnics, Campanella. El conocimiento se originó entonces en Colegios y Academias, fuera de la Universidad tradicional.

Hubo movimientos de conciliación, pero fueron rechazados por Papas, y se asumió una posición más rigorista con la poderosa Compañía de Jesús, los teólogos españoles y el Concilio de Trento. Esta crisis se agravó durante el Renacimiento.

LAS SOLUCIONES.- Al final, frente a la decrepitud institucional irreversible, se plantearon las conocidas soluciones, auspiciadas   por dos emperadores. Napoleón en 1806, adscribió la Universidad al Estado y para sus fines, con maestros, alumnos, programas, grados estrictamente docentes para formar profesionales para la burocracia imperial.

Federico Guillermo III y Guillermo Humboldt en 1808 en Berlín, con el modelo alemán de investigación y de libertad y autonomía plena para buscar la verdad, fundamento del modelo anglosajón con sus variantes científica y filosófica alemana, liberal inglesa y pragmática norteamericana.

ÉPOCA COLONIAL REPUBLICANA

Hubo una creación temprana de Universidades por el Imperio Español en América, con una dependencia papal y real, dirigidas a proveer instrucción a novicios de las órdenes religiosas, educación   a los hijos de peninsulares y criollos, con excepción de los indígenas salvo que fueran hijos de caciques afectos al régimen, y preparar los funcionarios menores de la administración imperial. Fue una institución elitista, aristocrática y burocrática.

Se erigieron Universidades Mayores en Lima y Ciudad de México, sedes de los Virreinatos, pero debido a las grandes distancias, se crearon en los siglos XVI, XVII Y XVIII una treintena de universidades menores. Se regían por legislaciones contenidas en Constituciones promulgadas por los Obispos.

La cátedra, regida por un profesor con lecciones y apuntes que sobreviven, fue la organización para la transmisión del conocimiento. Se leían textos iguales a los de España, sin prácticas de laboratorio ni gabinete, una enseñanza libresca, memorística, sin investigación científica y gran reforzamiento de las fórmulas tradicionales, la teología, dialéctica, aristotelismo, dogmatismo. Su idea central era Dios, la facultad nuclear la Teología y la preocupación básica, la salvación del hombre.

En el siglo XVIII se inició una crisis de este modelo universitario por reflejo de la crisis nacional peninsular y porque continuaba el predominio de la teología, el oscurantismo, la ceremonia y la etiqueta sobre la enseñanza. Hubo movimientos de renovación inspirados por la Ilustración en las Universidades Mayores de Lima y México y en Guatemala, que no impactaron realmente.

Este modelo universitario mantuvo en las clases dominantes la exclusividad del patrimonio cultural y se relegó del progreso de las artes, las letras, las ciencias   y del   industrialismo   europeo.   No participó en el proceso independentista, y la formación que ofreció a los libertadores no tuvo criterios científicos y técnicos autónomos, lo que fue un elemento limitante para las nacientes repúblicas.

La independencia no modificó las infraestructuras coloniales que persistieron. “Las Universidades siguieron siendo coloniales fuera de la Colonia”. Cuando los republicanos decidieron su renovación, adoptaron el modelo napoleónico de un país con un liberalismo discursivo, político, exclusivamente docente para formar profesionales, sin investigación científica; y por ello, tal renovación fue en realidad “una imitación o un préstamo cultural”.

LA CRISIS.- Hubo una reacción contra el excesivo profesionalismo teórico y burocrático,  los resabios coloniales enquistados,    el persistente elitismo y aristocracia, soportados por    políticos    y  religiosos,    abogados y  obispos corruptos, autocráticos y sectarios, que continuaron además  impidiendo el ingreso a la universidad  de grupos que ascendían en la escala social,  a los indígenas discriminados y ahora a los obreros. Se inició una lucha estudiantil apoyada por grupos democráticos,   nacionalistas y libertarios   y   también anarquistas,  inspirados  además   por las revoluciones rusa y mexicana, que exigían autonomía política,  exclaustración de la universidad, popularización, libertad de cátedra, gratuidad de la enseñanza, concurso y periodicidad para las cátedras, extensión universitaria, entre otras.

LA SOLUCION.- En 1918, la Reforma Universitaria de Córdoba, consecuencia de una lucha estudiantil, fue “la principal fuerza renovadora   de nuestras universidades” para el logro de soluciones propias a nuestros problemas. Se formuló el modelo político y jurídico universitario latinoamericano, que las considera como una “república autónoma, conformada por un pueblo de profesores, estudiantes y egresados, que tiene facultad para elegir sus autoridades periódicamente y participar en  su cogobierno”.  Este modelo político y jurídico no cambió la estructura universitaria. Aportó un importante componente político con la ideologización de estudiantes de donde salieron dirigentes que promovieron la conformación de los partidos políticos modernos en América Latina. Fue un movimiento pequeño burgués que aspiró salir de la proletarización, y de acceder a posiciones exclusivas hasta ahora de las clases dominantes burguesas y terratenientes. Este modelo no   ha sido homogéneo en América Latina.

LA EPOCA CONTEMPORANEA

La autonomía, además de la elección y coparticipación, garantizó una conciencia crítica importante para el progreso de la sociedad y la libre discusión de las ideas contrarias a las dictaduras, que han provocado su persecución y retaliación. También garantizó la libertad de cátedra. Fue muy importante el cogobierno, pero su hegemonía, además   de   factor de renovación por la convivencia de ideales y prácticas políticas y académicas distintas, las puso en jaque por el tratamiento político de los asuntos de la academia, lo que se ha criticado.

El ingreso libre y la gratuidad de la enseñanza son rasgos predominantes de la Universidad Latinoamericana y se considera como “una gran beca colectiva” para los estudiantes. La extensión universitaria, otro logro de Córdoba, exclaustró a la universidad y las puso más en contacto con su medio.

La “misión social” y su participación en la solución de problemas nacionales, es un lugar común en leyes y reglamentos universitarios, pero tiene en la práctica mucha demagogia. Se ha limitado al ascenso social para ocupar puestos burocráticos, ahora   para el desempleo. No ha ofrecido una labor realmente universitaria consistente y permanente, científica o tecnológica.

LA CRISIS.- Se  afirmó que la “Reforma hizo a las universidades responsables de sí mismas, y las forzó a entrar en una relación interdependiente con la sociedad”. Pero las circunstancias históricas no han demostrado claramente este rol porque se aprecia “que las Universidades se solazaron con las ventajas que les ofrecía la autonomía, y se cruzaron de brazos ante la urgencia de dar nacimiento a una nueva mentalidad distinta a la profesionalización y al ascenso social”. “Esto se achaca a un fracaso de la Reforma de Córdoba que ni siguiera fue posible como aspiraba esta, vincular a la Universidad con los problemas nacionales”.”Hay una realidad política y social en ebullición, pero la universidad continúa en el pasado”. Crisis en la que la Universidad va por un lado y la sociedad, la modernidad y sus exigencias por otro.

EL REPLANTEAMIENTO DE UNA TENTATIVA SOLUCION PARA UNA FASE DE TRANSICION, EN UNIVERSIDADES QUE NO SON IGUALES.

Desde los 1980, tomando en consideración estos reclamos, se elaboraron y presentaron proyectos de Leyes de Educación Superior que no se aprobaron, y una Ley de Educación Universitaria en el 2010, aprobada pero no promulgada por el Presidente de la República, lo que hace predecir ciertas expectativas.

Entre tanto, se debería ratificar a la Universidad su facultad autonómica contenida en el artículo 109 CRBV para que proceda a elaborar y promulgar cada una en tiempo perentorio, un Estatuto Orgánico para logros tempranos, que aminoren parte de la crisis, y hasta tanto se aprueba una nueva Ley y se logren las expectativas financieras, y que contemple:

1.- Una reforma para una nueva corresponsabilidad social y de diálogo entre el gobierno nacional, estadal y municipal, la universidad y la sociedad. El estado benevolente, la universidad autosuficiente y la sociedad expectante deben dar lugar a la conformación de Consejos de Planificación Universitaria que los integre regionalmente. Replantear la concepción del Servicio Social.

2.- Una reforma de las concepciones y modalidades de gobierno y administración universitaria para simplificarlas. La autonomía, además de su función jurídica y política, se debe entender como un mecanismo autopoiético, de auto regeneración, auto renovación constante frente a los cambios y exigencias de la sociedad. A este efecto, se creará un Parlamento Universitario, con representantes de los distintos integrantes de la comunidad y como organismo intermedio entre el Claustro y los organismos y autoridades para actuar como un ente de control, entrega de memorias y cuentas y consultas. Será un organismo responsable de la voluntad de cambio.

3.- La redefinición de la comunidad, extensible a otros componentes de la vida universitaria, por progresividad de derechos y sin carácter corporativo.

Igualmente, una nueva conceptuación del sentido y razón, así como una diferenciación del criterio de “autoridad” en una comunidad eminentemente académica, democrática, alternativa, y sustentada sobre bases morales, éticas, intelectuales, en la que no priven componendas políticas como en las instituciones de servicio con jerarquías, disciplinas ni obediencia debida, sino fundamentada en las enseñanzas, sugerencias y ejemplos para que se restablezcan las relaciones y fines comunes y concertados entre sus miembros. A tal efecto, se designaría un Comité de Nominaciones de Alto Nivel que analice credenciales, las valore y autorice las candidaturas a autoridades.

4.-   La relevancia de la acción académica sobre la acción de gobierno y administrativa. La organización del Consejo Universitario Académico con representaciones distintas al cabildo de Facultades y agremiados. El gobierno y la administración serán una dependencia de este Consejo.

Se deben separar, jerarquizar y simplificar las funciones de gobierno, académicas y administrativas.

Esto implica entre otras, la reinstitucionalización del Departamento como organización fundamental, de cobertura universitaria y no solo escolar o facultativa, sin repeticiones de la misma especialidad en las distintas Facultades, que será asiento de las funciones de docencia, investigación y extensión y sede del encuentro de los miembros de la comunidad universitaria. Devolución de sus funciones que han sido secuestradas por múltiples oficinas centrales dependientes de las autoridades universitarias, favorecedoras de grupos clientelares en la institución, y que convirtieron al Departamento en un ente sólo de administración y de trámite. Debe racionalizarse el número y atribuciones de las Escuelas con tendencia hacia la coordinación de las carreras y la interdisciplinaridad.

5.- La evaluación y un replanteamiento del financiamiento y del rol del estado benevolente y del sentido de beca colectiva en la universidad.  Revisión de la estructura de gastos académicos – administrativos. Una redefinición del financiamiento fiscal, fondos de desarrollo, planes para las pensiones   de jubilados  y  pensionados  que  no  sobrecarguen  el  presupuesto  ordinario, contribución de padres que pagan educación privada previa a la universidad, empresas rentales  y  asesoras, donaciones, financiamiento de  proyectos, impuestos a las empresas.   Explorar distintas formas y mecanismos de financiamiento alternativo al tradicional fiscal que obviamente está agotado.

6.-  Cambios en la conformación y utilización del conocimiento para impedir la inflexibilidad y rigidez programática de las asignaturas y de las carreras que conducen a la    sobrecarga de información, desactualización y al desempleo por carreras saturadas. El profesor como guía del aprendizaje de acuerdo con el interés y posibilidad del estudiante. Carreras no permanentes que cambien de orientación al saturarse el mercado de trabajo.

Desarrollo de proyectos de investigación y postgrado “banderas” de muy alto nivel que vinculen a la Universidad al desarrollo político y social.

7.- La acreditación de sus programas por entes externos a la universidad para garantizar la buena fe ante la opinión pública por el uso de procedimientos y recursos, el ajuste cuantitativo y cualitativo de la formación y la certificación del ejercicio profesional de sus egresados, el desarrollo profesional continuo, que incluyan al personal administrativo, técnico y obrero.

8.- La Incorporación masiva de mecanismos para estimular el talento y el humanismo, que no serán competidos por la robótica, y que permitan la enseñanza abierta para atender a   la deserción escolar, la libre escolaridad para   trabajadores y la certificación del trabajo y otros, la educación a distancia, virtual a fin de que la educación superior no sea competida, monopolizada ni acreditada por el “virtualismo” como es la tendencia.

8.- La creación de mecanismos para garantizar la defensa del universitario de arbitrariedades e ilegalidades cometidas y juzgadas por los mismos funcionarios u organismos, para garantizar la idoneidad en concursos, ascensos, y en la administración de fondos económicos y otros.

Roberto Rondón Morales. Individuo de Número de la Academia de Mérida, Sillón No. 20.

Marzo 2021


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