¡SIMPLEMENTE…PODER VIVIR…!

Por: Dr. Jesús Alfonso Osuna Ceballos


Retorné al país después de tres meses ausente; en la distancia ¿realidad o ficción? Viviéndolo compruebo que supera cuanto se pueda decir o imaginar. Imposible que en tan corto tiempo pudiera encontrar algo por lo menos mejorado. No esperaba un cambio de la noche a la mañana; pero nunca pensé que el mal hubiese crecido hasta alcanzar dimensión de tragedia, aumentando el sufrimiento de nuestra gente, los pobres, los más golpeados por el hambre y la miseria que día tras día les acompaña, también la clase media asalariada, consecuencia de la malsana intensión de vendedores de ilusiones que a muchos atraparon con un mensaje fatuo, hasta sucumbir al encanto de un socialismo con su desgastado discurso de igualdad social y que poco o nada se ocupó de la protección de los derechos ciudadanos elementales de los venezolanos. Es así como resulta incontable el número de personas que en nuestro país sobreviven; su existencia transcurre en condiciones deplorables manejando la adversidad “con los pocos medios económicos de que disponen”. Las consecuencias de dicha condición no son únicamente las provocadas por la carencia de alimentos para el sustento diario; el daño físico ocasionado a las personas, con el tiempo y mediante acciones especiales es posible que pueda ser reparado. Pero otro daño de efectos devastadores que ocasiona la sobrevivencia es el acostumbramiento como falso mecanismo de protección, estimulando el individualismo que a su vez genera desconfianza mutua  hacia el otro.  De no vivir las personas en una comunidad en cuyo seno se estimule la solidaridad y se promueva valores esenciales de convivencia, vulnerada su dignidad, el individuo termina por convertirse en presa fácil para tolerar el trato inhumano y la opresión.

Por esas razones saludo con inmensa alegría el retorno del activismo político de calle expresado por ciento de miles de venezolanos en todo el país, hecho comprobado en las marchas cívicas tanto del pasado 23 de enero como del 02 de febrero. Gesta maravillosa mediante la cual la ciudadanía de todas las edades, caminó decididamente como acto de rechazo al tirano que avasalla y pretende igualarnos usando el rasero de la mediocridad. La gente colmó todo espacio con decidida convicción, enarbolando una sola bandera y una consigna: cese de la usurpación, libertad, respeto a nuestra carta magna y retorno a la democracia. ¡Vaya hermosa manifestación de civismo! ¡Vaya este despertar para estar de nuevo juntos! respondiendo al llamado de una nueva voz, de un nuevo líder en quien se deposita confianza para la conducción del país en esta etapa de transición: Juan Guaidó, Presidente Interino, por reconocimiento mayoritario de la ciudadanía. Tengamos presente que el éxito de tal compromiso descansa no sólo en su capacidad de conducción; nosotros debemos ser parte activa de su gestión para que tengamos derecho a celebrar logros por todos esperados.

En el proceso de reconstrucción del país deberíamos tener presente lo que heredamos socialmente de estas dos últimas décadas consecuencia de errores del pasado que erosionaron nuestros fundamentos republicanos: errores del liderazgo político al no persistir en el empeño de enseñarnos comportamiento como ciudadanos en una democracia; errores de una ciudadanía adormecida por falsas ilusiones, como la de ser ricos, además ajena al control de quienes ejercen funciones gubernamentales. En este arduo proceso, una de las primeras ayudas que necesitamos los venezolanos es la recuperación de la confianza para fortalecer la persona y su entorno social inmediato: la familia, reforzando la solidaridad como valor esencial para convivir; educar para corregir distorsionados patrones de consumo y mejorar nuestra alimentación -cuando dispongamos de alimentos suficientes en cantidad y calidad para garantizar salud- lo cual junto con servicios básicos guarda relación con cuidado y protección medioambiental; a los dirigentes sociales, enseñarles a desterrar el sectarismo de la práctica política, lo cual conlleva no cargar sobre otros culpas ajenas, factor relacionado con el retorno de la confianza entre nosotros. Son muchas las lecciones y enseñanzas que con el correr de los días y obligados por las circunstancias debemos repasar una y otra vez.

Profesor Jesús Alfonso Osuna Ceballos

ExVicerrector Académico de la Universidad de Los Andes (1980-1984).

e-mail: jesusosuna.oc@gmail.com

Mérida, 03 de febrero de 2019

 


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