Por: Dr. Luis Alfonso Sandia Rondón, Miembro Correspondiente Estadal de la Academia de Mérida.


Al iniciar estas palabras quiero expresar mi agradecimiento a la Junta Directiva de la Academia de Mérida por haberme concedido la oportunidad de ofrecer en nombre de esta casa, la respuesta al trabajo de incorporación del Dr. Wilver Contreras Miranda como miembro correspondiente estadal, en el área de las ciencias físicas, matemáticas, naturales, químicas, la salud y tecnología.  La ocasión representa para mí un honor, y a la vez un gran compromiso que, en el primer caso, disfruto y agradezco, y en el segundo, espero no defraudar tanto al Dr. Wilver Contreras Miranda, como a la Academia y a los distinguidos invitados de esta tarde.

Empezaré por decir que estoy absolutamente convencido que la comisión evaluadora de los requisitos de mérito para aprobar el ingreso del Dr. Wilver Contreras Miranda tomó una decisión acertada, no solo porque el nuevo académico cumple con demasía los méritos para estar en el seno de esta corporación académica, sino porque su talentosa mente, su sobrado espíritu de trabajo y emprendimiento, su calidez humana y el don de gente, hacen del Dr. Wilver Contreras Miranda un extraordinario baluarte de nuestra Universidad de Los Andes y de nuestra Mérida andina, atributos todos que enriquecerán con sobrados motivos a la Academia de Mérida.

Al Dr. Wilver Contreras Miranda le conozco desde hace más de una década, cuando circunstancias propias del medio científico y universitario en el que nos movemos, permitieron la coincidencia de poder llevar conjuntamente algunos proyectos académicos y de investigación. Desde allí siempre le percibí como un académico a carta cabal, comprometido no solo con la docencia y la investigación, sino con unos sólidos valores humanos, consustanciados con la verdad, la justicia, la transparencia, la honestidad y el empeño constante por la superación, tanto de su persona, como de los ámbitos en los cuales se ha desenvuelto. No en vano ha ocupado destacados cargos académicos donde ha dejado siempre su impronta de avance y superación de las dificultades, gran capacidad de trabajo en equipo, disposición permanente para la creación y un alto sentido de responsabilidad en el cumplimiento del deber académico y profesional al cual se debe. Todas estas características le han marcado siempre su evolución profesional y le han permitido construir y consolidar un ser humano que, a la vez, destaca por su fortaleza y firmeza frente a los retos que de distintas dimensiones ha tenido, como por su sensibilidad frente a aspectos sublimes de la vida, sus profundas convicciones cristianas y su talentosa creación artística, combinación poco frecuente, que ha inspirado la admiración de todos los que le conocemos. En ese transitar de su juventud y adultez el Dr. Contreras Miranda ha tenido una colega y compañera fiel, su apreciada esposa, la Dra. Mary Owen de Contreras, catedrática también de nuestra máxima casa de estudios, a quien hoy saludo efusivamente.

Con el Dr. Wilver Contreras Miranda me unen varios aspectos de nuestra vida profesional y familiar. En lo profesional destaco nuestra profunda preocupación e interés por el ambiente, la protección sostenible de los recursos naturales y el compromiso de nuestro quehacer en pro del desarrollo sostenible y de la formación integral de universitarios sensibles al ambiente, sus problemas, su contaminación y las estrategias para su manejo y sustentabilidad. También procuramos que esos universitarios sean profundamente comprometidos con el auténtico desarrollo del hombre y la sociedad y con los principios fundamentales del humanismo, ligados a la honestidad, la justicia y la solidaridad. En lo personal, me une al Dr. Contreras Miranda, la experiencia familiar de que, habiendo nacido yo en Zea, con características de pueblo de montaña similares a su natal Mesa Bolívar, fui a cursar estudios de bachillerato en El Vigía, pujante centro de desarrollo económico, agropecuario y de negocios de la vasta tierra llana del sur el lago de Maracaibo, tal y como pasó en el caso del nuevo académico. Hoy, celebro la feliz coincidencia de que, como egresados del Liceo que lleva el nombre del más ilustre de los zedeños: Dr. Alberto Adriani, podamos compartir como miembros de esta prestigiosa Academia de Mérida. Para orgullo de los que sentimos a esa tierra como nuestra, otro vigíense, el Dr. Alejandro Gutiérrez, tiene también el honor de estar aquí como miembro correspondiente estadal.

La capital adrianista, objeto de inspiración del trabajo que hoy presenta el nuevo académico, con su candente sol y su alta humedad, labraron en el niño y el joven Wilver una personalidad de talentos diversos que le han valido para convertirse, no solo en el destacado miembro del personal docente y de investigación de nuestra Universidad de Los Andes, reconocido y premiado nacional e internacionalmente, sino también en el polifacético artista que incursiona con tanta pasión como éxitos en el dibujo, la pintura, la escultura, la poesía o la narrativa de cuentos.

Bajo esta personalidad es entonces fácil entender la profunda reflexión sobre la cual fundamenta el Dr. Wilver Contreras Miranda su disertación de esta tarde, referida a la renovación y complementación del concepto de desarrollo sostenible, al incorporar como elemento catalizador del mismo a la dimensión espiritual, proponiéndola como elemento absolutamente necesario para hacer del ya sabido y aceptado concepto, un proceso conducente con pie firme al logro concreto y posible del auténtico y duradero bienestar humano, en consonancia con los principios de manejo sostenible de los recursos naturales y el ambiente en general, así como con las garantías del respeto a los derechos del hombre, a su dignidad, a la paz y al derecho a la libertad individual en armonía con los intereses colectivos, tanto desde el ámbito local como desde una visión global y planetaria.

El Dr. Wilver Contreras Miranda argumenta que su propuesta “debe ser comprendida como nuevo paradigma de cambio”, estando “su  definición filosófica y conceptual a la altura del exigente siglo XXI, el de la cultura, la eco-innovación y el amor”, a través de “estrategias y energías que se funden en acciones dinámicas, proactivas, pragmáticas, comprometidas y multiplicadoras de la sociedad actual, visionaria y trascendental, que procura el buen y equitativo beneficio económico, social y espiritual de sus sistemas productivos como forma de transformar y consolidar un sistema de vida en una sociedad de ciudadanos del mundo”.

Los argumentos del nuevo académico se fundamentan en varios autores, pero entre ellos destacan a mi juicio tres, referidos a las encíclicas papales Populorum Progressio (Pablo VI, 1967); Evangelium Vitae (Juan Pablo II, 1995); y Caritas in Veritate (Benedikto XVI, 2009).

Pablo VI, al asociar el desarrollo y el crecimiento económico para alcanzar un mundo más próspero y estable, incita al ciudadano a encaminarse hacia un humanismo nuevo, con base en los valores superiores del amor, la solidaridad, la oración, la amistad y la contemplación. Juan Pablo II por su parte, destaca que el ambiente es producto de la relación solidaria entre lo natural y lo social, lo que se expresa en la ecología natural, como soporte bio-geofísico de la vida, la ecología humana y la ecología social; mientras que el Papa emérito Benedikto XVI, aboga por la caridad en la verdad como impulso del esfuerzo de desarrollo de cada persona y de toda la humanidad, entendiendo el amor como la fuerza inspiradora para la justicia, la paz y el bienestar del hombre.

Estos preceptos llevan al Dr. Wilver Contreras Miranda a plantear “que la ciencia y la tecnología desarrolladas sin sentimiento y sin la energía humana trascendental del amor, no alcanza sus objetivos de bien y virtuosismo en procura de mejorar la calidad de vida de todos los seres humanos en armonía con el ambiente”, recalcando además que “toda actuación donde la voluntad negativa prevalece, da espacio al dominio de las fuerzas de la oscuridad y el mal proceder humano, ciudadano y profesional: la envidia, el egoísmo, la corrupción, entre otras”. Todas, prosigue el Dr. Wilver Conteras Miranda, “son males que han trastocado políticas, planes, programas, proyectos, procesos, productos y servicios en muchos periodos históricos de la humanidad”, dando al final al traste con los objetivos de bienestar y desarrollo humanamente bien que en muchos casos se persiguen, pero en ausencia de un eje fundamental como lo es la empatía, el amor y la caridad auténtica.

Con ese enfoque renovado de Desarrollo espiritual, humano y sostenible, el Dr. Wilver Contreras Miranda, mira y analiza el proceso de configuración territorial, económico, social y cultural de El Vigía, como tierra de pujante desarrollo en el sur del lago de Maracaibo, erigiéndose desde mediados del siglo XX como un nodo de redes comunicacionales entre los estados Mérida, Táchira, Zulia y  parte de Trujillo, pero además, como centro de relaciones comerciales, de dinamismo de actividades agropecuarias y de emprendimientos de pequeña y mediana industria.

Ese territorio, que amalgama grandes riquezas naturales por sus suelos, sus condiciones climáticas y sus extensas llanuras junto a una población comprometida con el trabajo, no es producto del azar o del destino, sino que, a la luz de la tesis que hoy se presenta, es consecuencia del espíritu emprendedor de cientos de hombres y mujeres que venidos de otras tierras, con calificada vocación y denodados esfuerzos, dominaron unas inhóspitas planicies aluviales para convertirlas en lo que a lo largo de los últimos setenta años se ha convertido El Vigía: tierra de oportunidades y desarrollo económico y social, no exento de grandes dificultades y carencias.

Ese territorio de forja del trabajo, emprendimiento, futuro y progreso, sigue hoy más que nunca en la búsqueda de una mejor calidad de vida de sus habitantes, un uso cada vez más sostenible y seguro de todas sus potencialidades y valores físico naturales, para afianzar lo que el nuevo académico postula: el Desarrollo humano, espiritual y sostenible.

Con ese objetivo, el Dr. Wilver Contreras Miranda, junto al Prof. Elías Méndez Vergara, experto en estudios territoriales y destacado catedrático de nuestra Universidad de Los Andes, a través de Plan Municipal de Desarrollo 2014-2018, plantea una visión compartida y acciones propositivas a corto, mediano y largo plazo. En él, el Dr. Wilver Contreras Miranda hace gala de sus bien consolidados estudios doctorales y postdoctorales en eco-diseño y sostenibilidad, y en lo que ese reconocido arquitecto y ambientalista proyectual argentino, Rubén Pesci, llama la Ambi-arquitectura, impronta proyectual de intervención sostenible en el territorio desde la perspectiva arquitectónica. Allí Contreras Miranda formula comedida y ambiciosamente proyectos bandera que permitirían darle a su terruño sur-lacustre, no solo elementos espaciales de modernidad y progreso, sino emblemáticos íconos, cónsonos con el sitial de avances sólidos para el desarrollo integral, humano, espiritual y sostenible de esa tierra andina que majestuosamente se derrama junto al imponente rio Chama en las llanuras de sur del Lago de Maracaibo.

Con todos estos aportes, representados por la propuesta del desarrollo humano, espiritual y sostenible; el análisis del espíritu emprendedor de los constructores históricos y actuales de la capital de la tierra llana merideña; sus avances y el derrotero de gloria que le aguarda al Sur del Lago, el Dr. Wilver Contreras Miranda patenta, porqué hoy esta Academia le recibe con sus brazos abiertos para, desde aquí, justo al resto de confesos comprometidos con la merideñidad, podamos seguir juntos en el empeño de construir y consolidar la Mérida y la Venezuela que todos merecemos.

Bienvenido Dr. Wilver Contreras Miranda a esta su nueva casa, la Academia de Mérida.

Señoras y Señores, muchas gracias y muy buenas tardes.

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