Por: Yolima Arellano

Coordinadora del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres

Resumen del conversatorio realizado en la Academia de Mérida el día 8 de mayo de 2019.

Las mujeres en Venezuela y América Latina hemos logrado avances importantes en el respeto, garantía y protección de nuestros derechos humanos; obtenidos gracias a la incidencia realizada por el movimiento de mujeres en los ámbitos nacional e internacional.

En Venezuela la Constitución de 1999, la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer, la Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social, la Ley Orgánica del Trabajo, las Trabajadoras y los Trabajadores y la Ley de Lactancia Materna; entre otras; son algunas de las leyes que garantizan nuestros derechos y han permitido el establecimiento de políticas de igualdad; las cuales ante la crisis humanitaria compleja, se han quedado rezagadas frente a las necesidades básicas y estratégicas de las mujeres.

Para cumplir el objetivo 5 de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU, referido a “lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas”; que implica la transformación de la situación de discriminación y desigualdad en que nos encontramos las mujeres a nivel global; y nuestra participación en el desarrollo sostenible; es necesaria la transformación e integralidad de las 3 dimensiones de la autonomía de las mujeres: la económica, la política y la física; entendiendo la autonomía como “la capacidad de las personas para tomar decisiones libres e informadas sobre sus vidas, de manera de poder ser y hacer en función de sus propias aspiraciones y deseos en el contexto histórico que las hace posibles” (CEPAL, 2011).

En el aspecto económico, el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, demuestra que si bien se ha incrementado la participación laboral de las mujeres disminuyendo el índice de mujeres sin ingresos propios desde fines de los 90; en 2017 el promedio regional es de un 29,4% frente al de los hombres que es de 10,7%; es decir, casi un tercio de las mujeres de Latino América depende de otras personas para subsistir, lo que genera vulnerabilidad y dependencia; retos a superar pendientes para los Estados y la sociedad civil.

En la esfera política, es fundamental la inclusión equitativa de mujeres y hombres en los puestos de gobierno para que el sistema democrático sea realmente representativo y eficaz; un importante indicador es la participación de las mujeres en los órganos legislativos, el cual si bien ha aumentado gradualmente en América Latina y El Caribe (30,7%), la mayoría de estos cargos siguen ocupados por hombres; encontrándose Venezuela por debajo del estándar latinoamericano (22,2%); lo que representa un gran desafío para el fortalecimiento de la democracia; pues una mayor intervención de mujeres en la política conlleva a la toma de decisiones mas inclusivas. 

En relación a la autonomía física de las mujeres y el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos; se presentan indicadores referidos al femicidio o feminicidio, el embarazo adolescente, la demanda insatisfecha de planificación familiar y la mortalidad materna; según ONU Mujeres, América Latina y El Caribe presenta la tasa de feminicidios mas elevada del mundo; constituyendo la primera causa de muerte en mujeres entre 15 y 49 años de edad; en relación al embarazo en adolescentes Venezuela presenta la tasa más alta de Latinoamérica (14,6%), lo que tiene una relación directa con el menor nivel educativo y económico, sumando a la feminización de la pobreza; en este mismo sentido, la demanda insatisfecha de planificación familiar en Venezuela está por encima (18,9%) del promedio regional (10,6%); mientras que  la mortalidad materna en la región ha descendido (67 x 100.000 nacidos vivos para 2015); en Venezuela ha venido aumentando como consecuencia de la crisis humanitaria compleja  (95 x100.000 nacidos vivos).

Los datos de la CEPAL proyectan avances, retrocesos y desafíos para los derechos humanos de las mujeres en la región y el logro de la igualdad de género; en este sentido, dado que las mujeres constituimos la mitad de la población mundial, es necesario que participemos junto a los hombres en alianzas y acciones que transformen esta realidad.

Yolima Arellano

www.observatorioddhhmujeres.org


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