Por: Dr: Jesús Alfonso Osuna Ceballos

Una acepción del vocablo “humanidad” se relaciona con la actitud de los seres humanos; compasión y solidaridad son valores que la sustentan para afrontar desgracias ante sus semejantes. Humanidad es la diferencia primordial existente entre el ser humano racional de toda condición animal. La humanidad siempre la cultivamos los venezolanos para entregar solidaridad sin distinción alguna y a manos llenas. Quizás pudo haberse expresado en forma ocasional, posiblemente por carencia de fortaleza plena en el proceso de apropiación de aquel y otros valores. Sin embargo, excepciones alejadas de esta condición existen entre quienes menos las esperamos. Es así como en las dos últimas décadas de nuestra historia, día tras día, caminando sendero poblado de comportamientos crueles, nos aturde más no sorprende la fiereza oculta de quien en derroche de su extraviada humanidad y sin reparo alguno, se atrevió a decir: “El sufrimiento de un pueblo no puede ser la clave para generar un cambio de gobierno” canciller Arreaza dixi…

            Pensando en la diligencia de mediación entre la oposición política venezolana y el gobierno usurpador ¿Será posible que en este último haya renacido la humanidad, cual renovada floración, semejante a la del araguaney cada verano? ¿Será posible abrigar esperanzas de quien la compasión dejó de ser guía en su vida, observando ahora su actuación como cabeza de la delegación oficialista, que la racionalidad en él haya renacido y  acompañe en su intervención como mediador en la conversación -que no diálogo- con los anfitriones, actividad que se llevó a cabo, con cada delegación por separado, en Oslo, ciudad capital de Noruega, país que invitó y actuó como garante de la misma? Con visión optimista, ojalá así haya sido. Aunque toda duda invade nuestro pensar para dar como cierto tal renacer y mucho menos abrigar la esperanza con tan particular interlocutor lo que se pudo haber logrado para aliviar el sufrimiento de los venezolanos.  

            Crisis Humanitaria,  volcando la mirada al primer párrafo de este escrito, se proyecta como la pérdida o carencia de aquella cualidad humana que afecta con inusitada violencia la vida de una colectividad, pueblo, ciudad, país, expresada la misma en múltiples formas del sufrimiento humano ocasionado por voluntad de personas o gobiernos, o por causas sobrevenidas, en este caso sin que la maldad haya sido su intención, tal como ocurre en desastres provocados por fuerzas de la naturaleza desatadas de toda contención. El “gobierno usurpador” por boca de jerarcas con más alta representación local e internacional en reiteradas ocasiones ha negado y continúa negando que nuestro país sufre los rigores de una crisis humanitaria. La frase en el primer párrafo atribuida al canciller Arreaza sirve para que muchos dudemos de las buenas intenciones de este gobierno. El daño permanente ocasionado por la crisis humanitaria que con mayor severidad se puso de manifiesto en este último lustro, continúa causando daño permanente en indefensos seres humanos. ¿Es acaso o pareciera ser lo que nos ocurre expresión de una crisis humanitaria, si carecemos de servicios básicos: agua apta para consumo humano, energía eléctrica y combustibles, alimentos, medicinas, recursos para salud y educación, ambos abandonados en todos sus niveles, así como otros bienes indispensables que garanticen vida digna de los venezolanos?

            En las dos últimas décadas somos testigos de uno de los momentos más oscuros y tristes de nuestra historia. Desastre como en el que estamos inmersos jamás fue registrado en anales de nuestro país. Abominables crímenes son cometidos impunemente día tras día develando comportamiento nunca antes mostrado por una sociedad que se preciaba de haber hecho suyos elementales principios de respeto de los derechos humanos y de la vida en particular. El SEBIN y organismos de represión en coordinación con “grupos irregulares” colectivos y fuerzas paramilitares, arremeten con la mayor brutalidad y sin miramiento alguno contra personas e instituciones, como ocurre con las universidades nacionales, en su intento por destruirlas, sin que logren entender que ellas constituyen pilares esenciales para enriquecer cultura y desarrollar la ciencia en nuestro país. Han atentado contra la integridad física y la representación de la cual son depositarios como representantes de la ciudadanía de Diputados de la Asamblea Nacional, confiscándoles la inmunidad parlamentaria para someterlos a la persecución policial. Pero no sólo a ellos, sus familias también son objeto de violación de sus derechos fundamentales.

            Por lo dicho anteriormente, no dudo que seres desprovistos de toda cualidad humanitaria, camuflados como “entrenadores deportivos” u otros especímenes, enviados por la “metrópoli caribeña” en retribución de servicios pagados en dólares estadounidenses por el “gobierno usurpador” vinieron y se quedaron como maestros de los nuevos verdugos, aventajados alumnos que con destreza a diario exhiben la pericia alcanzada en tan macabro oficio. Lo mismo podemos decir de expertos francotiradores en el manejo de un Rifle de alta potencia, orgullo de la fábrica de armas de Rusia, el Gradunov-SVU fusil de francotirador acortado adquiridos por el  difunto Presidente, se trata de arma letal usada teniendo como “blanco predilecto” venezolanos indefensos que reclaman en las calles de nuestro país el retorno de la institucionalidad de la mano de un gobierno civilista. El agravio a los venezolanos es aún mayor cuando de aquella procedencia llegará su “nuevo aporte tecnológico” instalar fabrica en nuestro país de la sub-ametralladora Caribe, calibre 9.19mm -50 millones de dólares destinados para esa importante industria- el Dictador, con el mayor desparpajo y solazado, ayer en cadena nacional sentenció algo que resulta insólito al vociferar “yo la veo en la mano de la milicia, en el barrio, en la calle”…Diáfana revelación de la cualidad humana de quienes mal ejercen funciones de gobierno en nuestro país.

            ¿Humanidad dónde estás, humanidad que te has hecho, nos abandonaste o es momentánea tu ausencia? ¿Acaso nos habrás dejado en la orfandad de la justicia, dinos humanidad para ayudar en tu búsqueda? …¿o acaso perdiste rumbo en tu largo caminar entre las miserias del mundo? No creemos que así haya sido, humanidad… tal vez sea que sometes a prueba nuestra templanza y la creencia de lo que sigue siendo nuestro escudo de protección: la esperanza con dignidad, manteniendo firmes convicciones y como bandera tus valores emblemáticos, así entendemos tu momentáneo olvido…eso creo humanidad, porque representas todo niño en situación de abandono y los que padecen la pobreza extrema, todo adolescente, toda mujer, todo hombre…todo anciano desprotegido, todos, juntos, aun los que de ti se han olvidado, todos ayudaremos a rescatar tus más preciados valores: compasión y solidaridad.

Profesor Jesús Alfonso Osuna Ceballos. 

Ex Vicerrector Académico de la Universidad de Los Andes (1980-1984).  Miembro Correspondiente Estadal de la Academia de Mérida.          

e-mail: jesusosuna.oc@gmail.com


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