Por: Dr. Eleazar Ontiveros Paolini. Vicepresidente de la Academia de Mérida

Discurso pronunciado el 5 de Junio de 2019, con motivo del Homenaje al Dr. Miguel Rodríguez Villenave, Exrector de la Universidad de Los Andes

La Academia de Mérida, dado su carácter intelectual y social, ha contemplado desde su fundación el 12 de octubre de 1992, como parte importante de sus programaciones anuales, rendir homenaje a aquellos hombres que durante su vida tuvieron significación y dedicaron parte importante de ella sedimentar y desarrollar una actividad intelectual  trascendente en sus áreas del conocimiento. Entre ellos se incluyen los que han participado en el desarrollo y persistencia creativa de la Universidad de Los Andes. El homenaje por ese actuar constructivamente en nuestra Institución Universitaria, el centro más importante de Educación Superior de los Andes, implica ser también partícipe del desarrollo del país, al lograr la formación de profesionales de alta calidad,  amalgamándose para ello  con una sociedad sobre la que influye positivamente y  por la cual es influida, generándose sin soluciones de continuidad un encuentro de interlocutores de la misma importancia, que aplectivamente se abrazan  con icástica naturalidad.

Y cuando la Academia ha programado homenajes a distinguidas personalidades, lo ha hecho bajo el criterio de que se trata de una demostración  pública de admiración y respeto a una persona prominente para la cual se tiene una alta estima. Con el homenaje se honra, en este caso al Dr. Michael Rodríguez Villenave, Ex rector de nuestra Universidad, lo que dada probidad moral, honorabilidad, honradez e impacto positivo de su vida y accionar por el bienestar de los demás. Ello simboliza un bien inestimable orientado hacia  la búsqueda de  la existencia ética de la sociedad, esa con la que las personas deben actuar, como ordenadora del bienestar colectivo.

Los homenajes programados por la Academia son  considerados desde lo formal plenamente justificados, sólidamente sustentados, aunque muchas personalidades  que han recibido ese honor, no tuvieron o no tienen relación directa con nuestra Corporación y su funcionamiento. Pero en el caso del Dr. Michel Rodríguez si se da una estrecha relación, objetivada con diafanidad,  si recordamos que fue determinante su decisión como Rector, junto a la de Dr. Jesús Rondón  Nucete, a la sazón Gobernador del Estado, en la creación de esta nuestra Academia en la fecha ya indicada del 12 de octubre de 1992.

Además de la fundación como tal, Rector y Gobernador, de mutuo acuerdo,  y con el asesoramiento de la Dra. Eldrys Rodulfo de Gil,  a la sazón Presidenta de Fundacite

–Mérida, designaron los 24 miembros numerarios de la Academia. A su vez, los designados, acordaron nombrar como  primer Presidente al Dr. Rafael Solórzano.

A solitud nuestra, incluyo en estas palabras las evocaciones de los ex Rectores José Mendoza Angulo, Genry Vargas y Néstor López, en las que sucintamente nos dan a conocer la estimación  que tenían por su colega Rector, el Dr. Rodríguez Villenave, incluyendo algunos pormenores de sus calificadas actuaciones.

El Dr. Mendoza Angulo nos dice:

“La opinión que tengo de Miguel Rodríguez Villenave como persona, profesional, académico, hombre público y amigo, tiene mucho, o casi todo, que ver con la relación universitaria que se estableció entre nosotros, de la cual él fue el principal promotor.

Yo inicié mi carrera en la Universidad de Los Andes como profesor de Economía Política en los estudios de derecho. Al llegar a ser Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, y después de mi regreso de la Universidad de Paris donde cursé el doctorado en Economía del Trabajo, Michel, como todos le decíamos, se empeñó y logró, con mucho sentido común por lo demás, el traslado mío de Derecho a Economía. Puede decirse que ese hecho marcó mi vida en la Universidad. Como profesor de la Facultad de

Economía llegué a ser Presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad y un poco más adelante Rector de la institución.

Como Senador de la República por el estado Mérida traté de devolverle a Michel la mano que me había tendido años antes y me convertí en una suerte de intermediario oficioso entre él como Rector de la Universidad y el gobierno del cual yo era parte integrante.

Acercándonos a la edad del retiro volvimos a encontrarnos como promotores, junto con los rectores eméritos Néstor López Rodríguez y Genry Vargas Contreras, de la rica experiencia intelectual y política que han resultado ser los catorce años de actividad de “La Tertulia de los Martes”, un espacio universitario, fuera de la Universidad para la discusión abierta con los merideños de los problemas del país.

Mérida, 13 de mayo de 2019.”

El Dr. Néstor López se pronunció de la siguiente manera:

 Conocí al Dr. Miguel Rodríguez Villenave, en la década de los sesenta, cuando sin yo ser militante de ese partido para la época, asistí a un acto en Acción Democrática, donde Michel ocupaba el cargo de Secretario Juvenil Seccional.

 Nuestra relación más cercana se inicia en el año de 1.984 cuando el Dr. Pedro Rincón Gutiérrez, junto a los profesores Jesús Rondón Nucete y Roberto Rondón Morales comienzan a organizar una plancha para

participar en el proceso de elegir nuevas Autoridades Universitarias y nos invitan a acompañar a Perucho como candidato a Rector, a Julián Aguirre como candidato a Vicerrector Académico, a Michel candidato a Vicerrector Administrativo y a mí como candidato a Secretario. Aceptamos la invitación y participamos en el proceso: y ganó el equipo completo.

            Como Equipo Rectoral trabajamos en armonía, excepto en oportunidades cuando Julián y yo servíamos  como mediadores en los encontronazos entre Michel y el Rector Perucho, pues algunas veces y con razón, Michel se oponía a gastos no presupuestados, que el Rector se comprometía con Profesores y Estudiantes. En otras oportunidades ocurría cuanto Michel negaba algún gasto y quienes lo solicitaban se dirigían al Rector y este lo aprobaba determinando un enfrentamiento entre ambos.

            En el Vicerrectorado Administrativo fue muy eficiente, tuvo la oportunidad de demostrar su amplia formación gerencial e impuso como política limitar gastos innecesarios para poder cumplir con las exigencias presupuestarias de los programas académicos en momentos de aparición de los problemas presupuestarios que han sido tradicionales en nuestra institución. Acompañamos al Rector Perucho en sus gestiones para lograr el comodato del edificio del Colegio San José para la Facultad de Arte y los primeros recursos para la construcción de las edificaciones del Núcleo Universitario del Táchira, que nosotros después logramos concluir   gracias a la valiosa colaboración de la Gobernadora, demostrando Michel su preocupación por ese estado donde quiso pasar los últimos días de su vida.

A lo largo del periodo Michel decidió ser candidato a Rector y organizó una plancha junto con Carlos Guillermo Cárdenas como candidato a Vicerrector Académico, Genry Vargas como candidato a Vicerrector Administrativo y Luis Velásquez Alvaray como candidato a Secretario. Él logró el apoyo del Partido social cristiano COPEI y de los dos líderes universitarios más importantes de Acción Democrática en la ULA, quienes eran, Justo Miguel Bonomie y Orlando Monsalve.

            Ya al final del periodo en 1.988 un grupo de profesores y algunos estudiantes me ofrecieron su apoyo para participar como candidato a Rector y nos dispusimos a organizar un equipo de amplitud, pero nos encontramos con la dificultad que habíamos tomado la decisión demasiado tarde y algunos candidatos ya se sentían ganadores, como lo demostraban las encuestas realizadas por Pernía. La Plancha que integraban Roberto Rondón Morales, Víctor Andrade, David Padrón y Rubén Hernández tenía grandes posibilidades y en la plancha que encabezaba Antonio Luis Cárdenas también llevaba como candidato al Administrativo a David Padrón a quien consideraban imperdible.

            Organicé un equipo con Francisco Puleo al Académico, Genry Vargas al Administrativo quien participaba también en el equipo de Michel y competía contra David Padrón a quien daban como seguro ganador y con Felipe Pachano en la Secretaría, quien tenía problemas para ser aceptado por la mayoría de la dirigencia partidista adeca.

Michel y yo llegamos a un acuerdo e iniciamos nuestras campañas con Genry participando cuatro días a la semana con el equipo de Michel y tres días con nuestro equipo. Actuamos como verdaderos universitarios, nos diferenciábamos en las propuestas que presentábamos al electorado, pero coincidimos en muchas de las ideas que teníamos para dirigir la universidad.

            Por supuesto me costó mucho trabajo convencer al candidato presidencial y máximo dirigente y decisor por AD Carlos Andrés Pérez, para que me permitiera competir por el Rectorado. El prefería a Michel pues había sido convencido por los máximos líderes universitarios de AD en Mérida y en el País. Incluso llegó a decirme directamente: UD no puede ser candidato porque vas a perder la elección y perjudica mi candidatura¨.  Solo logré convencerlo cuando me comprometí a apoyar a Michel en la segunda vuelta, en caso de que él clasificara y yo no lo hiciera. Los resultados electorales me fueron favorables y logré ser elegido Rector, mientras que los candidatos de Acción Democrática, en la UCV Genaro Mosquera; en Carabobo Giovanni Nani y en el Zulia Dianela Parra; quienes habían contado con el apoyo, los recursos económicos y los aplausos del partido, no lograron su objetivo.

            Esa campaña no nos distanció y nos permitió seguir siendo los amigos. Al iniciar mi periodo Rectoral él viajó a Iowa para realizar nuevos cursos y yo fui a visitarlo unos meses más tarde.  Me recibió con el cariño de siempre y al regresar seguimos una amistad que nos permitió compartir con su esposa e hijos innumerables corridas de toros, mientras él  participaba como integrante de la Comisión Taurina. También mantuvimos nuestras constantes reuniones de análisis de la situación universitaria y del país.

            En la última década, la relación con los ex Rectores, José Mendoza Angulo y Genry Vargas Contreras nos llevó a la organización del grupo de análisis y opinión La Tertulia de Los Martes, que nos permitió dedicarnos más a discutir sobre la situación de la Universidad y del País. Allí Michel demostró su gran conocimiento, su ecuanimidad y su preocupación por la búsqueda de soluciones a los graves problemas que confrontamos.

            En reunión de los ex Rectores conocimos los primeros síntomas de su enfermedad y posteriormente el diagnóstico final. Él la enfrentó con entereza, consciente de la gravedad de la situación y en la última visita que le hicimos en la clínica en Colón, estado Táchira, días antes de su fallecimiento, nos mostró una vez más su preocupación por el destino de nuestra Universidad.

            Fue Michel un gran amigo, un buen ciudadano y un excelente universitario. Que en paz descanse.

 Néstor López Rodríguez.

Mérida, 13 de mayo de 2019

El Dr. Genry Vargas  se pronunció de la siguiente manera:                             

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“Conocí Michel en 1968 cuando vine a Mérida a buscar ingreso a la Universidad de Los Andes. Al llegar, caminando por los pasillos de la vieja facultad encontré a un profesor a quien le solicité información sobre la posibilidad de ingresar a estudiar la carrera de Economía, tuve la suerte de encontrar a una persona que para el momento ocupaba el cargo Director (E) de la Escuela de Economía, de lo cual me enteré posteriormente ya que mi interlocutor había tenido la gentileza de ayudarme sin mencionar su condición de directivo, lo cual es poco frecuente en nuestro medio. Allí se inició una amistad que duró casi medio siglo.

Como universitario integral logró combinar exitosamente la actividad Académica con  la actividad administrativa y de dirección universitaria.

A partir de su ingreso como profesor en la Facultad de Economía, inicia su formación académica formal obteniendo su grado de Maestría en  la Universidad de Iowa y su PhD.  Como investigador realizó diversos trabajos, acompañada  esta actividad con un constante y exitoso hacer docente, de pre y postgrado en la escuela de economía y en el postgrado de Ingeniería de Transporte de la Facultad de Ingeniería.

Como gerente universitario se desempeñó como director de la Escuela de Economía, como decano en dos oportunidades y como Vicerrector Administrativo.

A partir de 1988 y aunque como profesor titular jubilado siguió colaborando como profesor de la Escuela de Economía ULA y compartió esa actividad como profesor e investigador visitante de la Universidad de Iowa en USA y de la Universidad de Granada en España, así como la coordinación de los Postgrados de la FACES-ULA. Así mismo se desempeñó como miembro de la Comisión descentralizadora del INCE, Director de MERENAP y Coordinador de la Comisión para la creación del Doctorado en Economía hasta la fecha de su deceso

Como lo señalara el día de su sepelio fue un hombre con gran dedicación familiar, excelente amigo, formador de equipos de trabajo y un universitario incansable al que la figuración no le atraía, de una firmeza inigualable en la defensa y apego a sus principios y valores, un universitario que predicó con el ejemplo, que siempre defendió la excelencia como premisa indispensable para desempeñarse en cualquier área y mucho más en el sistema educativo y por ello cumplió exitosamente y con honores un excelente plan de formación a lo largo de toda su carrera y que a pesar de haber incursionado exitosamente en la dirección universitaria, nunca abandonó sus responsabilidades académicas y en particular las de docencia de pregrado que las cumplió hasta pocos meses previos a su muerte.

Quienes compartimos con él somos testigos de excepción de su celo en el cumplimiento de su rol de hijo, esposo, padre, hermano, profesor y amigo, en una sola palabra un ciudadano ejemplar que lo hicieron acreedor del cariño y respeto de quienes lo conocimos. Por ello

hoy, en mi nombre y el de sus amigos de la Tertulia y en general de los universitarios, queremos expresarle a su esposa Imelda, a sus hijos Juan Pablo, Alejandro y Claudia, a sus hermanos Claudia, Juan Carlos y Agustín y a todos sus familiares que por encima del sentimiento de pesar, deben sentirse orgullosos de quien hoy despedimos físicamente pero que su recuerdo y enseñanzas perduraran en el recuerdo de todos.

Seguros estamos querido amigo que el Señor te recompensará Por todas tus nobles acciones y en nombre de todos, gracias por tu legado y amistad”

El Dr. Michel Rodríguez Villenave Nació en París el 17 de mayo de 1940. Sus padres fueron Agustín Rodríguez Armas, nacido en las Islas Canarias y doña Margarita Villenave PIché, de nacionalidad francesa. Teniendo Michel unos 3 o 4 años, dada la invasión nazi a Paris, iniciada en el año de su nacimiento, la familia se traslada a Las Palmas de Gran Canarias, lugar de nacimiento del progenitor. Michel estudió en el Colegio Viera y Clavijo de la isla, donde obtuvo el título de bachiller a los 16 años. En 1957 se traslada a Caracas, ciudad donde vivían desde 1956 su padre y su hermana mayor, Claudia. En Caracas trabajó hasta 1959, luego viajó a Valera, Estado Trujillo, donde hizo la reválida del título de bachiller en el liceo Rafael Rangel, en 1960.

Ingresa a la Universidad de Los Andes, Facultad de Economía, en 1961. Obtiene el título de   Economista en Universidad de los Andes en 1965.  Ingresa como profesor Instructor, previo el respectivo concurso,  en la Facultad de Economía y Ciencias Sociales, FACES, en la Cátedra de Economía, el 16 de marzo de 1966. Antes de ingresar como instructor, da clases de matemáticas y contabilidad en el Instituto de Comercio “Tulio Febres Cordero”. En 1970  obtiene el Título de Master of Science  en la Universidad de Oregón, Eugene, Oregón, en econometría y el PhD en Economía en la misma Universidad, en 1972. Fue profesor de las asignaturas Teoría Económica, Econometría y Economía Industrial. De igual manera, hace postgrado en Ingeniería del Transporte en la Facultad de Ingeniería de nuestra Universidad. Director de la Escuela de Economía de 1973 a 1974, desempeñándose en dos oportunidades como Decano Encargado. Es electo como Decano Titular de la FACES  en dos periodos decanales: 1975 – 1979 y 1982 -1984. En 1979 es nombrado, previa autorización del Consejo Universitario y a solicitud del Ministerio de Fomento, como miembro de la Dirección encargada de la estructuración de precios del Ministerio de Fomento. Forma parte de la Juntas Directiva de Emalca, en 1983, nombrado por el Consejo Universitario. Ese mismo año, 1983, con el visto bueno del Consejo Universitario y a petición del Concejo Municipal, es designado como Presidente de Termipaca, es decir, del Terminal de Pasajeros. Es electo Vicerrector Administrativo de la

Universidad para el periodo 1984 – 1988, formando parte del equipo rectoral  del Dr. Pedro Rincón Gutiérrez, Se considera que en tal cargo, el Dr. Rodríguez hizo una restructuración modernizadora del Vicerrectorado, actualizando los procedimientos administrativos de la Institución y controlando estrictamente todo lo relacionado con gastos e inversiones. En 1992 es electo Rector Número 52 de la Universidad. Es resaltante indicar que durante su periodo rectoral, la Universidad estuvo en plena calma, es decir, no se produjeron paros ni manifestaciones de protesta de ninguna naturaleza. Se destaca el hecho de haber sido profesor visitante del Departamento de Economía  de la Universidad de Iowa City entre los años 1998- 1999. Coordinador de posgrados en la Facultad de Economía de 1999 a 2002, Participa activamente en la Fundación Fullbright de la misma Universidad de Iowa, conformada por un fondo para la investigación. Fue miembro del Consejo Editorial de la Lotería del Táchira, decidiendo la publicación de variados tirulos y con una presentación que hoy añoramos. Su gran afición por los toros, sobre los que tenía amplios conocimientos, les fueron reconocidos siendo designado por parte del Concejo Municipal como Miembro Vocal de la Comisión Taurina de Mérida de 1999 a 2004. En 1995 crea conjuntamente con los ex – Rectores Mendoza Angulo, Genry Vargas y Néstor López  la denominada “Tertulia de lao Martes”, que se ha convertido en el principal aforo merideño para la libre discusión e intercambio de ideas, ya que son considerados en su programación los más diversos temas: regionales, nacionales e internacionales, en muchos casos con invitados extranjeros y expertos venezolanos no residentes en Mérida, activos en Instituciones de prestigio, relacionadas con el tema a tratar. Fue Miembro de la Comisión Asesora para la descentralización del INCE, en 1989 y 1990. Fue Profesor visitante de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la  de la Universidad de Granada, España. Director de Merenap a partir de 1996. Después de Jubilado en el año 1987 siguió dando clases en su Facultad, con el carácter de Jubilado Activo, dictando las materias Introducción a la Economía y Macroeconomía. El Dr. Michel Rodríguez fallece en Colón,  Estado Táchira, el 21 de diciembre de 2017.

En cuanto a la investigación, resaltan trabajos, considerados por los economistas como de mucha importancia. Ante todo veamos los trabajaos con los que ascendió en su carrera académica:

Para ascender a Agregado (1972) presentó y fue aprobado el trabajo titulado: “Algunas consideraciones sobre la industrialización en Venezuela”: para ascender a Asociado, el título fue: “”Exceso de capacidad en el sector industrial. El caso venezolano” y opta a la titularidad con el trabajo “Proteccionismo e Industria incipiente. Una consideración crítica”.

Ya sin fines de ascenso académico, produce un significativo número de investigaciones; a saber;

“Gastos Gubernamentales en Educación y su Influencia en las Tasas de Crecimiento de la Economía (1970); “Dinero en un modelo de crecimiento (1970)” “Import Substitution: The case of Venezuela (Tesis de Ph.D., Departamento de Economía, University of Oregon” (1972); “La industrialización en Venezuela. UCV. (Colección Esquema (1975)”; “Desarrollo industrial de Venezuela: Teorías, Motivaciones, Políticas y resultados”.

 El Dr. Michel Rodríguez recibió en vida las siguientes distinciones:

Orden “CIUDAD DE MERIDA” del Concejo Municipal Autónomo Libertador. Estado Mérida. 14 de Noviembre de 1987; Condecoración “GRAN MARISCAL DE AYACUCHO”, Marzo de 1990; Orden “FUNDACIÓN GRAN MARISCAL DE AYACUCHO ANTONIO JOSE DE SUCRE” Mayo 1990.

El recuento que acabamos de hacer  sobre la obra del Dr. Rodríguez Villenave, nos muestra con diafanidad que poseía una inquietud intelectual sobresaliente, de lo que se colige que dominaba con propiedad los fundamentos necesarios para recrear, encarnar y articular ideas, opiniones, conceptos, y proceder constructivamente en el ánfora de la originalidad. En otras palabras, tuvo la virtud de atribuirle primacía al espíritu, a la idea, a la razón, y, como todos lo sabemos, donde hay espigamiento de la razón hay voluntad, dedicación, búsqueda e inquietud.

Ese quehacer constante del Dr. Rodríguez Villenave, sin soluciones de continuidad, que solo detuvo la inexorabilidad de la muerte, nos permite pensar que a él, como a muchos más, le fue dedicada una estrofa del poeta peruano César Vallejo, que sentenciosamente dice:

Amados sean los hombres

Que tienen hambre y sed, pero

No tienen sed conque calmar

Todas sus hambres,

Ni  hambre conque calmar toda su sed.

Esa acción productiva, reconocida por una mayoría universitaria, y que influyó positivamente en la Institución, su componente humano y su funcionamiento, nos asegura que como todo hombre que bracea en las aguas profundas del intelecto, le fue permitido dominar, sobreponerse, a los briosos corceles de las pasiones inconvenientes, con la mano firme de un auriga órdago, de clase superior.

A mí me tocó compartir responsabilidades con el Dr. Rodríguez durante su rectorado, como Director General de Cultura y Extensión de la Universidad, lo que me permitió tratarlo con asiduidad e intimar en muchas oportunidades con él, en especial para considerar problemas relacionados con la cultura  y extensión con la Institución en general.

Michel, como le llamábamos en confianza, era un hombre apacible, de trato suave y decir pausado, lo que no implicaba carencia de  firmeza en la toma de decisiones. Tenía la valentía de no alzar la voz, ni manifestar el más mínimo menosprecio por quienes por una razón u otra, fueron sus oponentes. Entendía que las contradicciones son de hecho complementarias, y que las razones para adversar sus actuaciones gerenciales, podía en muchos casos, al determinar la certeza de las mismas, tener el carácter de orientadoras, es decir, que deberían ser consideradas objetivamente pues  sus verdades, si las había, requerían ser tomadas en cuenta para llegar a soluciones apropiadas.

Sigo teniendo la impresión de que poseía un sexto sentido enfrentar el juego electoral. Era para él la competencia democrática de las elecciones, un atractivo al cual enfrentaba inteligentemente, y sustentaba los procesos preelectorales por la acertada vía de las relaciones y encuentros personales y con pequeños grupos, pues no era dado en mucho el discurso radial, televisivo o en auditorios. No en vano alcanzó en dos oportunidades el decanato de la Facultad de Economía, el vicerrectorado administrativo y el rectorado.   

Aunque pueda ser una referencia personal, la incluyo pues dice mucho del pensamiento universitario de nuestro homenajeado de hoy. Un día cualquiera, ya tenía meses en el rectorado, me visitó en el Centro de Investigaciones Odontológicas al cual estaba tratando de darle un cuerpo de normas orientadoras y sorprendido le pedí que se sentara. Sin muchos preámbulos me dijo que me visitaba para ofrecerme la Dirección General de Cultura y Extensión. Sobrepuesto, opté por preguntarle cuáles eran las razones que lo inducían a hacerme la proposición de asumir tan estimulante responsabilidad. Con voz pausada, como acostumbraba, me dijo que había leído muchas de mis columnas escritas en el diario frontera referidas cómo debería orientarse el quehacer  de la cultura universitaria antes centrada en una agencia de espectáculos y conocido mi libro “Extensión universitaria. Un compromiso con la historia”. Entonces, como expresión de un reto convincente, me aseguró que de aceptar tenía la oportunidad de llevar a la práctica lo mucho que había asentado teóricamente.

Lo importante del hecho para estimar en otro aspecto al Dr. Rodríguez, es que convencido le dije que aceptaría, pero que de ninguna manera sería un amanuense del Rector y del Rectorado. Sonrió sin mostrar ninguna molestia, por el contrario me  aseguró que casualmente la descentralización, la posibilidad de darle autonomía a las reparticiones universitarias, era lo mejor para la Institución, siempre y cuando hubiese la responsabilidad requerida. Pero que para ello, era necesario establecer las necesarias limitaciones, es decir, hasta qué punto tendría autonomía y en qué aspectos, gastos o programas debería pedir su autorización. Así se hizo y creemos que se logró una Dirección de Cultura diferente y una correlación importante con las comunidades. Se llegó a tener relación orientadora y en muchos casos financiera, con más de 80 grupos de Mérida, dedicados a alguna actividad cultural o ecológica.

Entre los aspectos que deberían ser autorizados por el Rector, estaban los extraordinarios y estos fueron muchos, pero por el impacto y la emoción que tuvo para él como logro institucional, me referiré exclusivamente a la creación de las Casas Culturales Universitarias en Mucuchíes, La Azulita, Canaguá y Queniquea. En la inauguración de cada una de ellas, las comunidades, esperanzadas por tener un centro de tal naturaleza, organizaron un desfile con las autoridades, el señor cura, las escuelas y todos los grupos artísticos, que terminó en

la plaza el pueblo. En ella habló emocionado el Dr. Rodríguez y no dejó de comentar que se daba un gran paso universitario con la relación directa que determinaban las casas culturales con las comunidades. Por desgracia, los profesores no entendieron la valía institucional del programa y dada su indiferencia, este fue muriendo de mengua, durando activo solo un año.

Consideramos, para finalizar, que este homenaje al Dr. Michel Rodríguez Villenave debe hacerse extensivo a todos aquellos profesores que han tenido la envergadura espiritual de asumir la tremenda responsabilidad de dirigir a una Institución tan compleja como nuestra universidad, generalmente con deficiencias presupuestarias, incomprensiones gubernamentales, y enemigos gratuitos que por desgracia, en muchos casos, como sucede actualmente, fueron recibidos por ella con los brazos abiertos y por tal obtuvieron un título profesional. Y la ingratitud, amigos todos, es uno de los sentimientos más desagradables que puede sentir el ser humano,  pues  al provenir fundamentalmente de la soberbia, del rencor o la envidia, traduce indiferencia o desafectación por los demás seres o por las instituciones, incluyendo en grado sumo las que un día les fueron útiles y les enseñaron el camino adecuado para  enfrentar con la debida propiedad los retos del mundo y de la humanidad. Allá aquéllos que por intereses subalternos tergiversaron acomodaticiamente lo que se les inculcó por medio de la educación

“El éxito es hijo seguro de la perseverancia y firmeza en el trabajo” (Orinson Marden)

GRACIAS.


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