Por: Dr. Eleazar Ontiveros Paolini

Primer Vicepresidente de la Academia de Mérida.

AÑORO

He  tallado con  premura

En los meandros del pasado,

Los días que con tu  ternura,

Mimabas mi pecho acongojado.

En tu regazo pleno de tibiezas

Vivificaba  todas las ternuras,

Se soslayaban las tristezas

Y  huían de mí las desventuras

Añoro, ahora que estas lejos,

Tú presencia indispensable,

Tu cuerpo reflejado en los espejos

Mostrándome tú todo deseable.

2

                 QUIERO

Quiero tener entre mis manos

La miel de tu dulce maravilla,

Asirla con ardores de veranos

Sin dejarla regresar a la otra orilla.

Quiero sudar  el mapa de mí piel

En los poros anhelantes de la tuya,

Precipitando mis ansias en tropel,

Cual potro que la carrera no rehúya.

Quiero  la ansiosa conjunción,

En la elegía de las eclosiones,

La similitud  articulada en la pasión,

Ardor mutuo de las sensaciones.

3

                    DESECHA

Desecha tus tantas aprensiones

Y endulza a mis sentidos ruegos.

Prometo que solo habrá canciones

Entonadas con la solidez de los apegos.

Que tus ojos puros, de límpida mirada,

Alumbren los recodos de mis ansias,

Moldeen los  ímpetus de mí morada

Y su canto de luz demore las distancias.

Déjame sin restricción alguna,

Dormir en tus  sueños  de azucenas,

Ir con ellos a la quietud de la laguna

Para diluir el espectro de mis penas.

4

           ME DA PENA

Me da pena no poder besar

Las flores curvadas de tus labios.

Tengo que conformarme  con rosar

Tus mejillas de  rosados  sabios.

Apena ver la figura de tu cuerpo

Sugiriendo sobresaltos de lo ignoto,

Esparciendo el humus de su huerto,

Por poros sedientos de saber remoto.

Tengo pena de tu  irte día a día,

A otros  brazos que ávidos seducen,

Febriles hasta la dulce melodía

En que dos cuerpos a uno se reducen.

5

                  HASTÍO

Saturado del hastío de tu ausencia,

Bebo en las trinitarias tus colores.

Ellas me recuerdan tu presencia,

Mimándome en el lecho de sus flores.

Deseo  tus cantos de aceituna,

Entonados en incienso sin contorno,

Sabiendo  que no habrá  ninguna

Otra, de quien anhele su retorno.

Ya mi almanaque de tenaz invierno

Espera me enjuagues con tu brisa,

Y me llenes con ternura de lo eterno,

Mansamente, sin ninguna prisa.

6

             EN ESTA NOCHE

En esta noche de luna derretida,

Más se oscurece mi vida desolada.

Recuerdo el sinsabor de tu partida

Al interior de tu vida enajenada.

Ya la miel compartida del panal

En que los sueños se forjaron,

Se hizo mistura de argamasa y sal,

Infamando lo que  antes arraigaron.

Quiero otra vez la vieja luna llena

Y el cobijo de su caricia luminosa,

En donde el sentido de la vida plena,

Sea almíbar con aroma a pomarrosa.

7

                  QUIERO IR

Vida, ensíllame el  potro de venturas,

Quiero ir hasta lo ignorado de su esencia,

Deshacer de sus inhibiciones las costuras

Recostado en sus  vergeles de impaciencia.

Alucinarán sus flores, trinaran las aves,

Con desmesura  verterá su luz  el sol.

Mis labios buscarán los tuyos, tan suaves,

Y juntos beberemos en cáliz de amor.

Sobre las alas de aquel viejo poema

Iremos  a donde habitan las estrellas,

En  donde danza el color de la diadema

Y se conciertan las  sinfonías más bellas.

8

            HA  LARGO TIEMPO

Ha largo tiempo que  guardo tu aliento,

Desde que tus  suspiros fueron solo míos.

Ha largo tiempo que con dolor presiento,

Que no reiré la dulce locura de tus desvaríos.

¿Te acuerdas cuando juntos navegamos

En la barquilla  hecha con pétalos de rosas

Y que sin ninguna preocupación bogamos

Entonado el aroma  de sinfonías  primorosas?

¿Te acuerdas cuando bebíamos auroras

Huyendo por  los ventanales  de mayo,

Para oír el idioma sabio de  felices horas

Sobre la hierba, tálamo de nuestro desmayo? 

                                                                  9

                EVOCACIÓN

Quiero que todos mis álgidos dolores

Se difuminen  en el hálito del viento.

Solo espero  la alegría de tus amores

Y auroras sin ningún presentimiento.

¿No ves acaso en mi pálido semblante,

Las ansias de una espera dolorida?

¿No ves acaso mi famélico talante

Sumido en tu  cautivadora hechicería?

¿No te cuentan tal vez las mariposas

Que eres mi más  cara y pertinaz visión?

Que se difuminan las sombras vaporosas

Al influjo lumínico de tu elusiva compasión.

10

                           QUIETUD

Duermo en la quietud de los olvidos,

En huertos mustios  de silencio cultivados.

Todo es sinuosidad de rasguños preteridos,

Hurgando en el apetito de apetitos anhelados.   

Todo el dolor ha sido  secreto macilento

Que ha visto sangrar con profusión las rosas,

Brotar raudos, sin limitación, los desalientos

Y ver  grisallas en las pinturas más hermosas.

Me ha herido  siempre  una  sed insatisfecha.

Se ha fatigado en el camino de los  ideales.

Bebiendo albedríos he libado la cosecha

De apegos habidos en  mis urgidos manantiales.

11

                             LUZ

Relucen mudas las estrellas en los cielos

Olvidando los siglos de celeste persistencia.

Las miramos desde  el fragor de los desvelos

Absorbiendo voraces su luz con insistencia.

Ellas han alumbrado tenaces, noche a noche,

Los trémulos caminos con prisa transitados, 

Buscando que tu cuerpo, sin ningún reproche,

Sane la herida de los adioses no olvidados.

Me solaza contarlas tan  lejanas y bellas.

Rememoro  tu pecho palpitando con  afán,

Rezando la dulce oración de la grosellas

Impresa con profusión  en  tu piel de celofán.

12

                  INTANGIBLE

Quiero vivir tu amor en lo intangible

Sin que medie más palpe tu armonía,

Sin que nadie más piense que es posible

Hacerte en los diarios sueños compañía.

Quiero estar solo contigo en lo sutil,

Donde tus besos esparzan  bálsamo ligero.

Quiero vivir sin pausa alguna en lo febril,

Bogando etéreo hasta un ir postrero.

Quiero tenerte  en  el albor de mis amores

Bebiendo miel en la fertilidad de mis anhelos,

Definiendo sin restricciones  los ardores

Que me ruegan tus ojos  que son cielos.

13

            LA DESPEDIDA

Su silencio quedo me llamaba

Desde los gritos interiores,

Diciéndome cuanto añoraba

El plácido sabor de tus  ardores.

¡Ya no llames! ¡De mi desiste!

Siga el clavel derramado sus olores.

¡Es inútil!, en mí furor persiste

Haber hecho grisalla los colores!

Más  no llevo la cabeza erguida

Ni hay soberbia o altivez.

Sólo quiero la decisiva despedida,

Borrando de  mí toda  avidez.

14

            RECUERDO

Algo triste en mi dolor florece

Desde que la cascada de tu vida,

Se hizo río proceloso donde perece

Lo forjado  con codicia desmedida.

Hasta el mar, lejos de mis brazos,

Llevarás la cruz que con tu pelo hice,

Y el tatuaje de  nerviosos trazos,

Calado en tu pecho que mí ser bendice.

Será inevitable mi presencia

Cuando el polvo cubra tu armonía,

Y transites el  camino de la esencia,

Cantando mis recuerdos todavía.

15

                   MÁS ALLÁ

El medio del verdor inquieto, enhiesto

El araguaney muestra sus flores amarillas,

Diciéndonos que su sombra se ha dispuesto

Para  vivir juntos del amor sus maravillas.

Recuéstate cariñosa en su  tallo fuerte

Y yo haré lo mismo adosado a tu fervor.

Cantaré entonces la dicha de tenerte,

Seducidos en la  entrega sin ningún temor.

Oye como  de la selva llegan las tonadas

Y su fresca  espesura nos habla de lo ignoto,

Vendrá entonces la luna con su luz pausada

Guiando el sueño hasta más allá de lo remoto.

16

Oigo los pasos de su sombra

Queriendo volver al tálamo

Que noche a noche la nombra

Sabiendo que todavía la amo.

Pero es solo una quimera

Que acaricia mi existencia,

Tan suave como la vez primera

En que fundimos la inconsciencia.

Añoro su existencia pura

Con sabor a primavera,

A su alma sin herida impura,

Libando miel en cada espera.

17

            ANCLADO

Ciego ancle sin moderación

En su tenaz indiferencia,

Los tenues brotes de pasión

Sembrados en la adolescencia.

Sin embargo, no lo olvido,

Bebí en mi obnubilación

El dulce sabor de lo temido,

Aceptando la resignación.

A  la luz de la distancia

Con la carga de los días idos,

De los recuerdos la constancia

Voy borrando en mis sentidos

18

Sobre las alas de un tango

Quiero llevarte, preciosa,

A la sombra de aquel mango

En que fuiste generosa.

Vivir de nuevo el momento

En que se fue tu inocencia,

Cuando yo estaba sediento

De beberme tú presencia.

Aunque esté marchito el mango,

Y su sombra  haya menguado;

Aunque  no suene igual el  tango.

He de sentirme para siempre amado.


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