DIGNIDAD: VALOR INSUSTITUIBLE

Por: Dr. Jesús Alfonso Osuna Ceballos

En nuestro país todo ha sido secuestrado: secuestraron la verdad y pervirtieron las instituciones que garantizan nuestros derechos ciudadanos; enajenaron el status de nación soberana mediante capitulación vergonzosa de quienes nos gobiernan, en particular de nuestras fuerzas armadas, entregando cual generosa ofrenda a voraz invasor botín por éste largamente apetecido e invitándolo sin medir consecuencias a compartir mesa en celebración del mal habido trofeo. Frente a semejante crimen de lesa patria, lastimada nuestra dignidad, ésta continúa siendo invalorable reserva para reconquistar nuestro espacio mayor: Venezuela y sus instituciones republicanas, devolviéndole a nuestra gente no solo esperanza, sino también revestido de orgullo, valor propio, que siempre lo acompañó como signo permanente de dignidad,

Lo que escribo es “llover sobre mojado” tema que muchos han vertido en innumerables páginas y discursos, más para insuflar egos y alimentar inocultables carencias que para decirnos la verdad con honestidad. Verdad sobre lo que nos ocurre; verdad sobre los caminos que deben conducirnos sin demora al rescate de lo que día tras día estamos perdiendo; verdad y honestidad que junto con sabiduría y firmeza de convicciones son esenciales para dar credibilidad a esa palabra y a quienes la pronuncian o escriben. Me atrevo a exponer la mía, puedo estar equivocado, para enrostrarle a la dirigencia política opositora que no pueden dejarnos en interminable espera de posibles alternativas en la búsqueda del bienestar que todo el país reclama. Pues tal parece que compartiendo migajas de poder y haciendo gala de inocultable conformismo, tuviesen la certeza de que sus logros son aval suficiente para reconocer como buenas las funciones que a ellos les han sido encomendadas.

Actitud optimista y fortaleza de espíritu debe acompañarnos en los aciagos días que vive nuestro país en la lucha contra quienes enarbolan falsos estandartes y banderas ajenas. Recordemos lecciones y enseñanzas que darán frutos en el corto plazo, la de mujeres y hombres probos y pensamiento honesto que han entregado lo mejor de sí para nuestro bien. Tengamos presente que otros países que emprendieron largas guerras para que triunfase la inteligencia contra la fuerza bruta terminaron saboreando la victoria y que en nuestra lucha somos los únicos a quien Venezuela verdaderamente importa. Los otros, los de afuera, alimentan ilusiones con rimbombantes declaraciones, comunicados y sanciones en el campo de la economía y el comercio, incluso algunos han ensayado amenazas, desplante que a muchos ha entusiasmado; sin embargo, la retórica de nuestros supuestos amigos no señala ni critica a quienes alimentan la tragedia que vivimos, ya que países pequeños así como grandes potencias esquilman y empobrecen al nuestro; entre los primeros uno de ellos mediante ventajoso trueque con “programas tramposos” mientras que los “grandes” nos venden baratijas de todo tipo, apoyan la dictadura con armas de guerra, destruyen nuestro medio ambiente y comercian medicinas y alimentos de dudosa calidad, sin que tenga importancia para ellos que en nuestro país, día tras día aumenten la pobreza, el hambre y la miseria. La solidaridad de algunos no es otra cosa que “tranquilidad de conciencia y cuidarse a sí mismo” la de otros, protección de sus grandes intereses ¡verdades que lastiman, verdades que duelen!

Vivimos encrucijada del mundo: la lucha entre el bien y el mal trastocada en lucha por la supervivencia. Se agrede brutalmente al medio ambiente en búsqueda de riquezas. Se acrecientan la desigualdad y el hambre: nuestros herederos serán pobres en alimentos y saberes. Las migraciones de seres humanos aquí y en otros continentes son expresión de aquella brutal competencia, desprotegidos sus protagonistas sin el contrapeso de valores esenciales de lo humano: en ese escenario estamos nosotros. No lo olvidemos… ¡por eso dignidad como nuestro valor insustituible!…

Profesor Jesús Alfonso Osuna Ceballos.

Ex-Vicerrector Académico de la Universidad de Los Andes (1980-1984)

Mérida, 01 de diciembre de 2018.

e-mail: jesusosuna.oc@gmail.com


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