Discurso pronunciado por el Dr. Rafael Almeida.

El pasado 5 de diciembre de 2023 se celebró, en el Centro Cultural “Eleazar Ontiveros Paolini” de la ciudad de Mérida, el Dia del Profesor Universitario, evento organizado por la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes (APULA). En esta oportunidad, el Discurso de Orden fue pronunciado por el Dr. Rafael Almeida. Dada la importancia que este acto tiene para la comunidad académica, reproducimos, a continuación, el Discurso de Orden y el mensaje de reconocimiento y felicitaciones enviado por el Dr. Eleazar Ontiveros Paolini.

Palabras del Dr. Eleazar Ontiveros Paolini

En un hermoso, nutrido y sentido acto de reafirmación universitaria y gremial, organizado perfectamente por APULA-IPP, el pasado 5 de diciembre, día del Profesor Universitario, se estremecieron en nosotros las fibras del amor (y es verdaderamente amor) que se cultivó y creció dando muchos frutos a través de años en el venero  institucional, en el cual bebimos sin poder llegar a saciarnos por completo, nadie lo consigue, el néctar de lo intelectual, del pensamiento superior, del contestarnos todo con preguntas y la emoción insustituible de impartir docencia, tratando de ser nosotros en los demás y  en ellos en nosotros.

Por esas y otras muchas razones, debemos defender la Universidad con ahínco, dejando de lado los tonos quejumbrosos y plañideros, evitando sumirnos en la resignación, de manera tal que la mantengamos en su esencia, aunque nos toque raspar con las uñas lo que nos deja la  sistemática miseria  gubernamental de reducirnos a la nada por el vergonzoso camino de la negación de recursos que son pertenencia de todo un pueblo y sus instituciones. La frente tiene que seguir erguida y demostrar como sucedió en el acto antes mencionado, que de todo somos capaces si nos lo proponemos y si no nos dormimos en el sueño del conformismo, de la desidia, la abulia o de la huida injustificada. 

El día del profesor  es a su vez el día de celebración de la autonomía pues como todos  sabemos, el 5 de diciembre de 1958 se promulgó la Ley de Universidades en la cual se establecía  taxativamente la autonomía universitaria, esa que se nos ha venido, con todo tipo de artificios y artimañas, disminuyendo, pues un régimen como en que mortifica en todos los sentidos al país, no puede permitir la plenitud de la libertad  crítica que  implícita y explícitamente se da sin reserva  en los intelectuales. 

En el soberbio y ejemplar discurso de Orden, pronunciando por el profesor Rafael Almeida y que recibió aplauso de pie de la enorme cantidad de profesores que asistieron al acto, entre otros muchos aspectos tratados con propiedad, resalto el criterio de que la universidad no es tal si no es autónoma. Aunque no con las mismas palabras nuestras, el profesor Almeida, sostuvo que la autonomía no es una categoría abstracta pues existe como tal, permitiendo a los universitarios producir conocimientos, solucionar problemas  y cultivar el espíritu poética y estéticamente y con ello propiciar con la propiedad debida  el  debate objetivo sobre los problemas regionales, nacionales e internacionales, para lo cual se debe tener total independencia de ideologías, gobiernos, partidos, grupos de poder, etc. “Autonomía para el fomento de la diversidad cultural, epistemológica y sociopolítica de las personas y no de leo individuos, para así poder desafiar lo desconocido y  fomentar una cultura del debate que como tal crea espacios en que se rechaza el despotismo”.

También fue determinantemente objetivo al enumerar y considerar con precisión, todo lo que se ha deteriorado en la universidad sin que se vislumbre en los supuestos presupuestos las posibilidades de reparación: planta física cayéndose a pedazos, carencia en los laboratorios de lo indispensable para investigar, carencia de recursos para concretar proyectos importantes, imposibilidad de comprar aparatos actualizados que resultan indispensables y ni siquiera tener lo necesario para poder reparar los deteriorados, desaparición de los bioterios, carencia absoluta de recursos para satisfacer las necesidades estudiantiles de comedor, transporte y becas, disminución de las actividades culturales y deportivas, disminución de las salas situacionales, imposibilidad de publicaciones en físico y , lo que resulta inconcebible, increíble, inimaginable, sorprendente y hasta irracional, que los profesores sientan mensualmente la cachetada burlesca de recibir como sueldo unos 20 dólares a pesar de tener los estudios que tenga, tal como sucede con el propio profesor Almeida, químico, con doctorado y postdoctorado, amén de sus investigaciones, su docencia, tutorías, etc. y de haber recibido el premio nacional Lorenzo Mendoza Fleury, por sus investigaciones. 

En el acto todos pudieron conocer   los tremendos esfuerzos que ha hecho y hace el I.P.P. con la colaboración de Formula, para generar un espectro amplísimo de atención médica especializada a costos  accesibles al profesorado, a la vez que mantiene el seguro  HCM y la construcción del complejo de recreación y de rehabilitación en la sede de Apula, que ha resultado todo un éxito, por haberse respetado hasta el más mínimo detalle de los aspectos técnicos, logrando así  ambientes de primera, higiénicamente impecables y por demás atractivos. También se han comprado algunos aparatos de diagnóstico y puesto en marcha las visitas domiciliarias de los médicos cuando se hacen necesarias. Antes del acto central en el auditorio, se inauguró en el quinto piso del IPP un moderno servicio de odontología. La unidad es de última generación, con manipulación digitalizada, en donde se tratará la mayoría de problemas estomatológicos.

Por lo tanto, consideramos que todos los universitarios debemos  aplaudir la gestión de las Directivas de APULA y del IPP, presididas por la inagotable dinámica de su Presidente, Profesor Virgilio Castillo y de equipos cohesionados que han logrado compenetrarse con cada  proyecto y participado en  a su concreción.

Tenemos la seguridad de que todo el profesorado universitario aplaude la gestión administrativa de las directivas, pues han dado ejemplo de lo que autónomamente se puede hacer, requiriéndose básicamente la disposición anímica, la convicción y el sentido de servicio a los agremiados.

Eleazar Ontiveros Paolini. Individuo de Número y Primer Vicepresidente de la Academia de Mérida.



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