Años de un nuevo desafío

Por: Dr. Jesús Alfonso Osuna Ceballos

 


Examinando los acontecimientos de los últimos diecinueve años de la historia de nuestro país y sus protagonistas principales, escudriñados de manera exhaustiva por políticos, historiadores, cronistas, periodistas, analistas políticos, sociólogos y aquellos que han vertido tan rico material en argumento de cuentos, historias, novelas, cine y hasta música, podemos reconocer en tal contexto la complejidad de nuestra sociedad, de nuestra cultura, con nuestros logros y nuestras carencias, todo lo cual se entrecruza para devenir en impensada tragedia que nos devuelve a los cruentos años que transcurrieron después de nuestro nacimiento como república y que luego nos arropó en los eventos durante los cuales con grandes sacrificios se construyó la nación. Después vino la etapa del pensar para futuro y de nuevas realidades, días luminosos sembrando el germen de la convivencia en democracia y enseñanza de valores extraviados. Breve andar con frutos imperecederos, lección interrumpida abruptamente para dar paso sin miramientos a un proceso de sistemática destrucción. Aquella suerte de nuevo descubrimiento debería servirnos para medir nuestras capacidades, para comprobar la reserva moral y la fortaleza de nuestras convicciones, las necesarias para llevar a cabo la ingente tarea de salvar nuestro país de su total destrucción.

Teniendo presente aquellas lecciones de la historia, siento la necesidad de reclamar, con el mayor respeto, a nuestra dirigencia opositora que nos convoque y conduzca al encuentro de un nuevo país, mediante propuestas de valor permanente para no igualarnos con la debilidad del opresor, que marquen diferencias sustantivas como gran muro de contención frente a la ignominia del mandato que nos oprime y esteriliza modos de pensar con desmedida fuerza bruta. Se requiere un acto político de nuevo aliento para liberarnos de actitudes derrotistas unas y complacientes otras  con el statu quo, muchas de ellas producto de la pobre o nula educación de inmensas mayorías acorraladas por carencias esenciales que sólo les permite actuar para sobrevivir; venezolanos a quienes no se les puede condenar mediante juicios prosaicos y oportunistas, puesto que son consecuencia de lo que no se hizo bien; todo lo contrario, ellos necesitan la ayuda de quienes hemos podido conquistar mayores logros.

Nuestra dirigencia necesita aires renovadores para superar anacrónicos modos de pensar y actuar, con mentalidad abierta a la complejidad del mundo de un siglo que camina a pasos acelerados de la mano con la ciencia y el conocimiento científico, emprendiendo la búsqueda de formas de hacer política predominantemente orientadas hacia el bien social, esfuerzo que no se puede hacer esperar para que mediante acción colectiva emprendamos el camino de la rectificación necesaria y oportuna.

El análisis simplista de la fuerza bruta que hoy avasalla y destruye, lejos de conducirnos al encuentro de soluciones permanentes, nos iguala en mediocridad con el adversario y nos aleja de la meta de un nuevo país con una sociedad modelada sobre valores firmes. Es el momento de dar vuelta a la página, sin olvidar su contenido:… ¡el pasado!…es necesario superar el desaliento y la desesperanza pasando a la lucha de las ideas, a la acción constructiva que nos aleje del peligro de la derrota sin haber presentado esa batalla. Construir exige no mostrar debilidades ni flaquezas del espíritu para darle valor a nuestro esfuerzo y a la razón.

Profesor Jesús Alfonso Osuna Ceballos

Ex-Vicerrector Académico de la Universidad de Los Andes (1980-1984).

e-mail: jesusosuna.oc@gmail.com

Mérida 18 de mayo de 2018.

 

 


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