Comunicado de la Junta Directiva de la Academia de Mérida

La Academia de Mérida, al considerar la gravedad implicada en la pandemia causada por el “Coronavirus”, ya con altos índices de morbilidad y mortalidad en diversos países, decidió suspender sus actividades, acatando conscientemente las pautas establecidas para su prevención por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades sanitarias venezolanas, una de las cuales, y de mucha importancia por la cercanía a otras personas de los portadores, que en forma constante expelen por las vías respiratorias y por las gotas de saliva tan agresivo agente patógeno, es la de evitar concentraciones y reuniones en las cuales las posibilidades de difusión son altamente significativas.

Ante un problema de tal magnitud y considerando que es del todo imposible, a pesar de los esfuerzos que se hacen, evitar en un cien por ciento que el virus ataque a ciudadanos venezolanos, exhortamos a la población a poner en práctica con la propiedad requerida, las recomendaciones preventivas que se dan a conocer profusamente por todos los medios de comunicación y las redes sociales, las cuales representan hasta ahora, por carecerse de una vacuna para la protección específica, la única posibilidad de no contraer la enfermedad.

Pero si bien la toma de conciencia individual es importante, pues el conocimiento de ciertos hechos y procedimientos no inducen obligatoriamente al individuo a ponerlos en práctica, el papel del Estado es determinante en cuanto a implementar y proveer todo lo que aconseja la Organización Mundial de la Salud, dado el hecho de que mucho de lo recomendado no le es accesible a la población. Tal es el caso de los procedimientos de diagnóstico y el uso de antibióticos para evitar que otras infecciones se den simultáneamente con la del virus, a lo que se puede agregar desde el punto de vista institucional, la necesidad de suplir a los hospitales de lo necesario para la atención y a los médicos y enfermeras de los respectivos sistemas de protección.

Es indispensable que se actúe de manera conjunta, para lograr algo que resulta básico en este tipo de problemas: la influencia recíproca de las conductas. Ella lleva a la interacción social,  permitiendo que el individuo que actúa  de manera propia, por  pertenecer a diferentes grupos (debido a la edad,  sexo,  religión, quehacer económico,  y al desempeñar papeles disímiles), proceda en  correspondencia con los demás sobre un único hecho, la pandemia en este caso, pues de lo contrario se generarán problemas de entendimiento y comportamiento, facilitando lo que más se desea evitar: la propagación.

Si bien el Gobierno ha procedido de manera acertada al suspender las actividades en todos aquellos casos en los que la concentración de empleados y público en general es inevitable (escuelas, liceos, espectáculos públicos, etc.), el problema lo debe estimular diciéndole a viva voz la impostergable necesidad de dedicarse de una vez por todas a resolver con eficiencia la precariedad de los servicios públicos, los cuales, como el agua (necesaria para la medida más recomendada en la prevención de “Coronavirus”, como lo es el lavado prolijo y reiterado de las manos), no están al alcance todo el tiempo de millones de venezolanos.

Por la Junta Directiva,

Dr. Eleazar Ontiveros Paolini

Presidente

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